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La segunda señora De Winters

En Internet puedes encontrar las muchísimas, muchísimas ediciones que se han hecho de esta novela clásica, cuya autora ha quedado, quizá, eclipsada, por la fama de sus personajes. Pero Daphne du Maurier, nacida en Londrés en 1907, era, en sí misma, un personaje especial, aristócrata por nacimiento y poseedora de un fino instinto para narrar que le llevaría a crear atmósferas inigualables, con un punto cinematográfico siempre, por lo que atraería la atención de otro genio, nuestro Hitchcott.
La joven Daphne que aparece en la fotografía en blanco y negro que ilustra esta entrada, bien podría haber sido ella misma una de esas heroínas frías y lánguidas, aunque de corazón ardiente, del director de cine. Cierto aire familiar la asemeja con Joan Fontaine, la muchacha tímida que, en la reciente biografía de Hitchcott que hemos comentado en esta página, confesaba haber estado realmente asustada rodando la película, dada su inexperiencia y el tenérselas que ver con el mismísimo Larry, Lawrence Olivier. Fontaine siempre pensó que Olivier hubiera preferido que el papel que ella interpreta, la segunda señora de Winter, la muchacha sin nombre, lo hubiera hecho su esposa entonces la maravillosa Vivien Leigh, que se había postulado ella misma para hacerlo (quizá porque, tras protagonizar "Lo que el viento se llevó" por un golpe de azar, pensaba que no había que dejar las cosas en manos de la fortuna simplemente). Pero no, como se sabe, Lawrence estaba muy de acuerdo con que Vivien no fuera la protagonista, porque su carácter y su personalidad poco podían adaptarse a un papel que comienza siendo invisible y se va apareciendo cada vez más nítido y encantador con el paso de los minutos de metraje. Olivier pasó de la indeferencia a la admiración con respecto al papel interpretado por Joan Fontaine, curiosamente, la hermana de la rival de Vivien Leigh, Melania Hamilton, esto es, Olivia de Havilland.
Aute lo diría así: cine, cine, cine. Hoy he hablado de Rebeca con mi madre y ella me ha regalado una de las dos ediciones del libro que tiene. Aunque, al final, lo he dejado allí, en su sitio, junto a ese montón de libros que hacen las horas más ágiles.

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