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Aute, a la intemperie


Lo he dicho alguna vez: Aute es mi compositor, mi cantautor preferido. Lo conocí hace muchos años (es un decir: me firmó un autógrafo, que aún conservo, en Sevilla, en la Plaza de San Francisco, y me dijo una frase que no he olvidado...). Esa clase de poesía, esa clase de música, me viene ahora a la mente, porque el día está bastante gris, parece que va a llover y no estaría de más echar la tarde sentados, leyendo poemas de Emily Dickinson o escuchando a Aute: "siento que te estoy perdiendo", "no te desnudes todavía", "si te dijera, amor mío...", "sin tu latido", "ay de ti, ay de mí"...

Su último disco se llama "Intemperie" y, para presentarlo, nos dice algo que puede hacernos pensar: ¿Dónde están las cosas en las que creímos? ¿Qué cosas tienen nuestros jóvenes para creer?

Esa envidiable juventud que tuvimos, con tanto por asir, con tantas canciones de fondo, tantas esperanzas, tanto por hacer... Aute siente ahora que hay un oscuro terraplén en el que naufragamos sin sentirlo.
Además de cantar, componer canciones, tocar la guitarra, actuar en directo, grabar discos... Aute pinta, compone poesía y habla en las universidades de sus versos y de sus ideas. Podemos no estar de acuerdo con ellas, pero es difícil sustraerse a la llamada de sus versos, al menos para aquellos que hemos crecido a su compás.

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