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Ese horizonte tan azul



A partir de hoy, 30 de junio, este blog se toma un descanso. Sus lectores están ya de vacaciones y es momento de que recarguemos las pilas para el próximo septiembre. Si algún día aparece algo nuevo en el blog, será porque la necesidad de contar cosas es más fuerte que el descanso. Así que, como los niños y las mujeres de Sorolla, vamos a mirar al horizonte más azul, el que nos ha acompañado desde siempre y a pensar en toda esa gente que nos quiere y nos entiende. Vamos a olvidarnos de lo malo y a buscar, en las horas largas y lentas del verano, el bálsamo perfecto para que ese tiempo se quede en nuestra retina cuando llegue el otoño. Días de playa, de sol, de paseos y de charlas. Días de terraza y caminatas. Días de visitas, de familias y amigos. Días de música. Apodaca, Real, Ancha, Carraca, nombres de calles y plazas. Sonidos antiguos. Gente con nombre y apellido que siempre sonríe cuando nos ve. Vecinos y caras del pasado que tienen todos algo que decir y preguntar. Noches de cena junto a los esteros. La risa de los niños. Mi ahijado, David. Jugar a los personajes, comentar películas, atiborrarse de palomitas en el cine. Recorrer tiendas. Escribir. Ir a casa de Manolita. Esperar a Lale, que viene de visita. Acudir a una fiesta en casa de Mari. Charlar en la piscina. Impaciente soledad de los libros abiertos que queremos acabar en un suspiro. Libros por todas partes, en la maleta, en la cómoda, en la mesilla, libros en la cocina. Escribir. Veros. Estar con vosotros con todo el tiempo por delante.

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"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes