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Gladiadores, gladiolos

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  En "Gladiator" los hombres tienen miedo. Los soldados luchan para defender a Roma pero no creen en ello. En la arena, los gladiadores luchan para guardar su vida pero no hay épica ni fiereza, sino un miedo atroz a ser convertidos en una masa oscura de sangre palpitante. Qué hay de hermosura en la muerte sin honra, sin honor, sin motivo... El cine ha convertido el oficio de gladiador en una tarea épica y ha cogido a Russell Crowe y antes a Kirk Douglas y pretende hacernos creer que era bello y era bueno batirse con otro hombre al que no se conoce, con quien nunca se ha compartido ni el odio ni el amor, con quien no hay asuntos pendientes, sino monedas de oro que siempre llegan a los bolsillos de unos desconocidos que visten ropas caras y togas orladas de corinto.  Cuando estudiaba el mundo clásico tenía sueños en los que el peligro acechaba en cualquier esquina. Y así era en realidad. La descomposición de un mundo que parecía llamado a pervivir lo convirtió todo en un baile

Los libros de mayo

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(Pintura Manuel Salinas)

"La calle abarrotada" de Winifred Holtby

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  La calle abarrotada. Winifred Holtby Hermida Editores, marzo del 2022 Traducción del inglés de Óscar Mariscal Título original: The Crowed Street Imagen de la cubierta: Un viernes en el  Salón  de los artistas franceses en 1911, de Jules-Alexandre Grün Este es el tercer libro que Hermida Editores publica de Winifred Holtby y la segunda novela, ya que el tercero es una crítica sobre Virginia Woolf. Del primer libro: Distrito Sur , tenemos una reseña en este blog.  Distrito Sur tenía un enorme componente de crítica social y de exposición de la vida de una comunidad en todos sus aspectos, con personajes diversos y muy numerosos. De esos personajes los había con una gran presencia pública por lo que la autora plasma aquí sus ideas políticas y sociales, que siempre defendió y que había heredado del pensamiento de su propia madre, una mujer muy activa, feminista de la primera ola, es decir, sufragista, y llena de compromiso con su comunidad.  En La calle abarrotada la protagonista es Murie

La pentalogía inacabada de Irène Némirovsky

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       La vida literaria de Irène Némirovsky (Kiev, Ucrania, 11 de febrero de 1903-Auschwitz, 17 de agosto de 1942), se rompió poco antes de que su propia vida quedara destruida en Auschwitz. Tuvo que dejar de publicar cuando Francia fue ocupada por el III Reich el 22 de junio de 1940. A partir de ese momento lo hizo escasamente y con seudónimo, gracias a la complicidad de la editorial. Los perros y los lobos , de 1940 y Los bienes de este mundo , de 1941, son las dos obras que ven la luz en este tiempo convulso.     Irène, su marido Michel Epstein, y sus dos hijas, Denise y Èlisabeth, vivían en París pero tuvieron que abandonar la ciudad y esconderse en Issy-l'Évêque, un pueblecito de la Borgoña que hoy apenas alcanza los mil habitantes. Podía haberse marchado a Suiza, dijeron sus hijas en un momento dado. Mucha gente lo hizo. No se sabe el motivo por el que se quedaron allí con una situación tan terrible que ella conocía muy bien y de primera mano. El matrimonio había pedido la

"Distrito del Sur. Un paisaje inglés" de Winifred Holtby

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  Anna Maxwell Martin as Sarah Burton in the 2011 BBC adaptation of South Riding by Winifred Holtby. Photograph: BBC. Fuente The Guardian La historia de Winifred Holtby es la de una mujer de su tiempo. Dedicada al periodismo, fue una feminista convencida (de ese feminismo de la primera ola que tan importante ha sido en la historia de los derechos de la mujer) y que vivió pocos años (murió muy joven, a los treinta y siete años) pero que lo hizo en una época apasionante. Aunque nació en Gran Bretaña estuvo viviendo en Francia durante los años de la Primera Guerra Mundial y allí conoció a su amiga del alma, también escritora, la competente Vera Brittain . La unión entre ambas nos ha servido para que su última novela, Distrito del Sur , llegara a nosotros de forma póstuma.  Winifred fue hija de granjeros. Todavía se conserva la granja de sus padres en la pequeña aldea de Yorkshire llamada Rudston , donde nació el 23 de junio de 1898. Allí, en la iglesia de Todos los Santos se encuentra

Yo tenía una azotea en el sur

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  La casa no tenía importancia, solo era una más de una hilera de tres. Tres casas idénticas cada una de las cuales tuvo un destino diferente. Las tres tenían un patio abierto enorme, casi un jardín, y las habitaciones se situaban en uno de los lados, todas abiertas al patio, salvo la gran alcoba que daba a la calle y que tenía un cierro blanco, con uno de esos escalones interiores de mármol claro. Lo mejor de la casa era la azotea, a la que se llegaba desde el patio, al final del que estaba la gran escalera, con peldaños de ladrillo cocido, rojos e intensos, con un remate de madera oscura. La escalera no tenía pasamanos así que había que subirla pegada a la pared, solo por precaución. Era una escalera preciosa y quizá venga de ahí su querencia por esta pieza de las casas, una especie de pasaporte a las alturas, una genialidad. Había al menos diez escalones, aunque es una cuenta que no hizo nunca y quizá esté equivocada, quizá fueron muchos más y no lo sabe, ni ya lo sabrá nunca, porqu

El relato pictórico de Mary Jane Ansell y un libro de Banville

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Las pinturas de Mary Jane Ansell (Shropshire, 1972) están pidiendo a gritos un relato. Las miras y captas solamente un instante, pero sabes que, antes de eso, han pasado cosas y que seguirán pasando hasta llegar a un desenlace desconocido. En este blog aparecen en algunas entradas precisamente así, convirtiendo en un espejo hechos que, de otra manera, no surgirían quizá o serían diferentes. En un libro de  John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) la portada es una de esas pinturas. Representa a una mujer de espaldas, con el pelo recogido en un moño, bien peinada, vestida apenas con un finísimo vestido blanco del que se aprecia solo un tirante. En torno del cuello hay unas manos, que bien podrían ser de otra persona, un hombre, o de ella misma. En todo caso, las pinturas de Mary Jane Ansell representan en muchas ocasiones a las mujeres de espalda, ofreciendo su cuello, su cabello y su silencio, al espectador.  Ansell es una pintora figurativa, cuyo estilo recoge la herencia

"La cultura moderna" de Roger Scruton

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  La cultura moderna. Roger Scruton.  Editorial El Buey Mudo, 2021 Traducción de Diego Pereda Cuando en enero de 2020 murió Roger Scruton muchos pensamos que habían quedado cosas por hacer. Por ejemplo continuar con su mágica Scrutopia, esa especie de escuela de verano en el que él enseñaba y aprendía a la vez, en hermandad con un grupo de personas que acudían llamados por su lucidez y su conocimiento. Puedes estar de acuerdo o no con sus ideas, pero lo que no puedes negarle es su amplia formación, su capacidad de disección, su originalidad de pensamiento y su atroz independencia intelectual. No hay que tener miedo a usar esa palabra: Scruton es uno de los destacados intelectuales del siglo XX que han ayudado a conformar un pensamiento.  En este libro que edita El Buey Mudo en una edición remozada y con un nuevo prefacio, Scruton reflexiona sobre la idea de cultura y lo hace a través de un repaso esencial sobre algunas cuestiones que no se escapan a su mirada. El libro es una defensa d

Yo estuve en esa fiesta, era verano

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  Era la Toscana y era un vestido rojo. Era el amor correspondido y la esperanza entera. Era verano, era calor y era tanta la vida... El cielo refulgía. Pasada la hora del crepúsculo parecía crepitar con estrellas que lanzaban la intensa llamarada del universo entero. Y la luna. Había luna, tanta que no precisábamos ni farolas ni faros, solo ella, la luna, la inmensa luna, la luna del pueblito acostado en el valle.  La plaza del pueblo se había llenado, de pronto y sin aviso de voces nuevas, inesperadas, únicas. Yo no esperaba nada diferente aquella tarde-noche, más allá de seguir viviendo el amor en toda la extensión de la palabra, pero la fiesta se aposentó cerca de nosotros y, a través de las ventanas del hotel, percibimos la bulla, el ambiente presuroso y colmado de risas, la gente que se movía al compás de una orquesta que apareció de pronto. Un botón y la orquesta. Un botón y la música. Un botón y nosotros. Y bajamos del limbo para mover los pies.  Era un vestido rojo de esos que

"Cuentos pendientes" de Antonio Rincón

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  Ediciones Pangea publica el último libro de Antonio Rincón que es, en esta ocasión, de cuentos o de cuentas según se mire. Esa dualidad aparece en el título, ambiguo a propósito. La trayectoria de Antonio Rincón como escritor es larga y en ella hay coplas, novela, ensayo y textos dedicados a la investigación flamenca:  Raíces flamencas de Mairena del Alcor, Alconchel, La raíz del grito, Que pase el siguiente, Vientos de ayer, Reedición ampliada de Raíces flamencas de Mairena del Alcor, Una herida en el tiempo y este último, Cuentos pendientes. Gran aficionado al flamenco tiene en este arte una de sus pasiones y en la literatura un terreno fértil que pisa continuamente, tanto como lector como en su faceta de escritor.  La bonita y cuidada edición que ha hecho Ediciones Pangea se abre con una especie de prólogo en el que el autor nos ofrece su perspectiva acerca del cuento como género literario, mostrando sus preferencias, aquellos escritores que le interesan más y también los que

"Nudos de vida" de Julien Gracq. Una fascinación sin compromiso.

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  "...podemos muy bien considerar este mundo una maravilla insubstituible para el hombre, y estar tranquilamente desprovistos de esperanza" La cita, del autor del libro, podría muy bien servir como carta de presentación. Esa dualidad entre lo hermoso y lo terrible, que, al fin y al cabo, preside la vida de los seres humanos. Grandemente humana es la palabra de Gracq en el texto y también libre, no solo en los temas, sino en sus propias consideraciones, como si no tuviera nada que perder. No es una novela, ni un ensayo, ni un libro de tesis. Es un libro inclasificable en su género pero es un género que nos recuerda otros libros y que nos pone delante otras imágenes. Leyéndolo, he tenido presente a Juan Ramón Jiménez y "Platero y yo", quizá por su prosa poética, que el de Moguer eleva a la cima. Estampas que aquí aparecen organizadas en temas centrales pero que luego se mueven por sí mismas, sin dependencia y florituras. Escritura sencilla, no simple; pura, no vacía. 

La vida es un cuadro de Vermeer

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En esta orilla aparecen, estáticos y diminutos, los personajes que representan lo humano, la vida cotidiana, la juventud y la vejez, los sueños y todos los fracasos. La tierra compacta los acoge y la barca está dispuesta al tránsito. Llegar al otro lado quizá es una de las metas, pero no parecen demasiado afanosos, sino, por el contrario, tienen la quieta placidez de quien no espera demasiado de las cosas. Llevan la cabeza cubierta y vestidos holgados, azules, negros y blancos los colores, gestos serios y actitudes sencillas, no parece que quieran estorbar el paisaje. Están aquí, de este lado, abstraídos en las conversaciones y sin prestar atención a la cinta de agua, con los navíos anclados, también solos, y sin percibir, o quizá lo han hecho y se lo callan, el vaivén de las torres, los edificios con tejados de pizarra y el nuboso cielo intempestivo que amenaza con lluvia.  No vemos sus rostros ni queremos hacerlo porque no son nadie en concreto y lo son todo. Las dos mujeres

El sitio en que te encontré

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  El sitio en que te encontré ganas me dan de volverme sentarme un ratito en él.  Y mejor si es un bar de luces violeta, con incómodas sillas de plástico, bancos de madera adosados a las paredes y letreros impactantes. Un bar de confianza, en el que la gente desayuna, almuerzo, merienda y cena. En el desayuno había tostadas con aceite de oliva y unos tarritos de cristal conteniendo tomate triturado, además del café, fuerte, fuerte, y la leche, caliente, caliente. En el almuerzo unos platos combinados que llevaban un poco de todo: el filete, el huevo frito, las patatas de bolsa, las hojas de lechuga y un postre de plástico en bote de plástico. Las tortitas eran cosa de meriendas, con su nata y su caramelo líquido. Y la cena, el momento más glorioso, tenía salchichas alemanas y chucrut. Pero, en realidad, lo más que tenía aquel sitio era conversación. Alguien se había percatado de que la música bajita invitaba a hablar y todo el mundo hablaba sin molestar en todas y cada una de las mesas

Distancia prudencial

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  (La pintura tradicional japonesa en el distrito de Asakusa) La prosperidad de algunos barrios, el ingente número de funcionarios de toda clase y la proliferación de hoteles de citas parecen ir unidos en esta novela de Seicho Matsumoto que acabo de leer con la urgencia que él mismo imprime a la lectura. Puesto que somos parte de la investigación porque así lo decide el autor, cuanto antes sepamos todo mucho mejor. En los años setenta Tsuneo Asai es el encargado jefe del departamento de administración del Ministerio de Agricultura y Silvicultura del Japón. Puede parecer un puesto muy relevante pero no lo es. Es un técnico que sabe su oficio pero no pertenece a la clase alta de funcionarios, los de carrera, que, a su vez, provienen de buenas familias que estudian en las universidades públicas.  Él tuvo que pagarse, a trancas y barrancas, su carrera en la universidad privada (un escalón más bajo) y por eso tiene un límite en su escalada de puestos. Pero como es un hombre listo, decidió

Ford, Glenn Ford

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Que Glenn Ford no ganara nunca un Oscar es una señal evidente de lo que son los premios. Dependen de tantas cosas y de tantas circunstancias que son fiables a medias. Hay por lo menos tres películas por las que Ford merecía un Oscar (y no cuento entre ellas a Gilda ): Los sobornados , de Fritz Lang , en 1953; Deseos humanos , del mismo director y un año después; Chantaje contra una mujer , de Blake Edwards , 1962. Las tres se pueden encuadrar en lo que llamamos "cine negro" y lo mismo le ocurre a Gilda . En realidad, en esta famosísima película, el papel de Ford es mucho más interesante que el de ella, pero la fama tiene esas cosas. Los sobornados , es una de las mejores películas negras que se han rodado nunca. Su violencia expresada y elíptica la convierte en un film oscuro, en una muestra de la maldad humana y de cómo las personas llegan a ser capaces de lo peor. Por su parte, en Deseos humanos (donde vuelve a encontrarse con la gran Gloria Grahame , quizá su pareja ci