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Lo exacto

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(Pintura al óleo de Cheryl Kelley, hiperrealismo americano)  Así que el reloj de cuco de la casa dio las doce, con ese sonido hueco y tímido que a todos nos asustaba por lo imprevisto, mi prima y yo nos levantamos en silencio y sin hacer ruido del sofá en el que parecíamos estar totalmente dormidas, sorteamos las piernas de mi tía (que era su madre), en una butaca ella sí dormida, y subimos las escaleras en plan pantera rosa. Sin música, eso sí. Al llegar al piso de arriba nos deslizamos hacia el cuarto que compartíamos (muy grande, pintado de rosa, con cabeceros idénticos de forjado malva, y unos ventanales enormes) y abrimos los armarios para cambiarnos de ropa. Eran las doce de la noche pero no estábamos dispuestas a una fiesta de pijamas sino a una feria de verdad, una feria de pueblo en buena compañía. La ropa estaba elegida de antemano, como es lógico, y podría describirla sin que me fallara la memoria porque nos costó un par de horas darle el visto bueno. Ella llevaría un vestid

"La violeta del Prater" de Christopher Isherwood

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  Ya he escrito de Christopher Isherwood en este blog. Primero con su libro "Adiós a Berlín" y luego con "El señor Norris cambia de tren"  dos de sus obras más interesantes. Lo mismo que esta, "La violeta del Prater", que acaba de publicar la editorial Acantilado. Su publicación original tuvo lugar en el año 1945.  Dos de las novelas de Isherwood han sido adaptadas al cine con mucho éxito. La primera adaptación fue la de "Cabaret", de Bob Fosse, con Liza Minelli en el papel principal. El ambiente de Berlín que recogía la novela "Adiós a Berlín" queda aquí hermosamente reflejado. La otra adaptación conocida es la que hace Tom Ford de "Un hombre soltero", que protagoniza Colin Firth . "Adiós a Berlín" tuvo otra adaptación anterior, de 1955, con el título de "Soy una cámara". En 2011se rueda "Christopher and His Kind", una producción de la BBC, basada en la obra autobiográfica homónima del autor. D

"Mirarse de frente" de Vivian Gornick

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Este es el tercer libro que leo de Vivian Gornick, los tres editados por Sexto Piso. El primero fue "Apegos feroces", el segundo "La mujer singular y la ciudad" . Ambos están reseñados en este blog. En ellos, en esa mezcla de autoficción y de reflexión sobre la vida y las relaciones humanas, pueden encontrarse claves que todos hemos manejado alguna vez. No importa que seas de Santander o de Wisconsin. La naturaleza humana, lo dijo la gran Miss Marple, es la misma en todas partes. Las miserias y las grandezas, la envidia y el perdón, el amor y el odio, todo se convierte en un gran espectáculo de emociones y sentimientos que terminan por ser el motor de la existencia entera. Lo demostró Shakespeare en ese caleidoscopio magistral que forman sus propias obras. En "Mirarse de frente", Vivian Gornick continúa ese ejercicio narrativo que consiste en desmenuzar para nosotros algunos episodios de su vida y hacerlo sin mezquindad y sin excusas. No es nada fá

Karen Radkai: toda mujer necesita un sombrero

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Karen Radkai nació en Munich, en 1919, en un tiempo difícil para la vida cotidiana, pues la familia perdió su fortuna con la inflación. Sus padres se separaron muy pronto y la abandonaron, por lo que se crió en un convento. Pasó su infancia en Italia y se marchó a los Estados Unidos a finales de los años treinta. Se casó con un fotógrafo del que tomó el apellido, Paul Radkai. Tuvo cuatro hijos.  Dirigió algún tiempo el estudio fotográfico de su marido y empezó a colaborar con Bazaar en 1949. Murió en 2003. Trabajó para diversos medios especializados en moda, como Vogue, Harper's Bazaar y Bride Magazine. Tuvo una casa en Cadaqués y trató a artistas como Dalí o Man Ray. Era una profesional muy rigurosa, muy disciplinada y era famoso su aprovechamiento del tiempo de trabajo, sin concesión alguna a las distracciones. Además de fotografía de moda, hizo retratos de actores y gente famosa de su tiempo y también de interiores de casas.  Karen Radkai, 1949, con su fiel Rolleiflex (también u

Lillian Bassman: La mujer oblicua

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Lillian Bassman convierte en poesía sus imágenes. Es imposible no sentirse arrebatada por esta alternancia lírica de negros y blancos, de luces y sombras. Las mujeres de Bassman vuelan, están suspendidas en el aire, se alejan de nosotros para encerrarse en una cápsula de misterio que no podemos asir. Sus ojos semicerrados, sus manos ocultas, su gesto incontrolable, su postura lanzada hacia el exterior, desprendida, desequilibrada, rompen los espacios y los conmueven, generando tanta admiración como duda. Por qué estas mujeres solo muestran una parte de sí mismas, es la pregunta que nos hacemos.  El resto de los personajes son solo atrezzo, accesorio sin mayor valor, gente sin importancia. Ni siquiera parecen completos, sino a trozos, una mano, un rostro, una copa, una mesa, un teléfono. Todos los objetos y las personas que las rodean están al servicio de esas mujeres, como también lo están sus atuendos, sus mágicos sombreros, sus extrañas envolturas a modo de telas estructu

"Lady Ludlow" de Elizabeth Gaskell

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  Elizabeth Gaskell es una de tantas escritoras desconocidas hasta hace algunos años y que cuenta con una obra deliciosa. En este blog hay ya constancia de su escritura y de sus obras, así como del mundo que le tocó vivir, esa encrucijada de cambios que tan bien reflejó en sus novelas. Hija y esposa de pastores de la Iglesia Unitaria inglesa, Elizabeth Gaskell (Londres, 1810-Alton, 1865), es uno más de los casos de mujeres de vida retirada y plácida que, no teniendo aparentemente nada que contar forman parte de la historia de la Literatura, con una obra sólida y resistente al paso del tiempo, quizá porque, al margen del contexto, sus historias y personas son intemporales. De ellas se han realizado versiones en forma de películas y de series de televisión de gran éxito. Algunos de estos libros, como era usual en el siglo XIX, se publicaron por entregas en las ediciones y suplementos dominicales de los periódicos.  Resultan maravillosos los ambientes que recrea, el estudio de la psicolog

"Territorio de luz" de Yuko Tsushima

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  Más de cuarenta años después de su publicación original, la editorial Impedimenta saca a la luz, para los lectores en español, esta novela de Yuko Tsushima, "Territorio de luz". La historia de una separación matrimonial y lo que ello trae consigo. Un argumento sencillo pero que esconde los vaivenes de las vidas cuando estas cambian y se convierten en algo no deseado. El abandono y el desamor rompe los lazos que te atan, no solo a la otra persona, sino a los ritos y las ceremonias que habéis construido juntos. Entonces tienes que aprender a terminar y aprender a construir. De todo ello trata el libro, cuyo título tiene que ver con una cuestión física y sencilla: la luz que entra por los ventanales de la casa de la protagonista y que es su mayor conexión con la vida de fuera. La forma en la que puede recordar que no todo se ha terminado para ella. Una ingeniosa manera de dibujar la esperanza.  La novela está llena de símbolos. La estación invernal es el tiempo en que las cosa

Mavis Gallant: escritora en tránsito

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     Mi último descubrimiento se llama Mavis Gallant . De vez en cuando me encuentro con un autor que me deslumbra, que me pregunta y responde, que me interesa. En este caso la publicación de la primera novela que escribió (de solo dos) en castellano, "Agua verde, cielo verde" (Impedimenta, mayo de 2018, con traducción de Miguel Ros González), ha sido el detonante. A partir de ahí he buceado en su obra y hallado una magnífica edición de sus historias cortas, "Los cuentos" , que Lumen editó en 2009 traducidos por Sergio Lledó. Desde la literatura se llega a la vida y al revés. La existencia de Mavis Gallant (1922-2014) es tan esclarecedora como sus historias, la forma en la que ella denominaba al numerosísimo arsenal de cuentos que escribió, cien de ellos en   The New Yorker.       Su triste infancia es el primer escalón de una vida llena de desarraigo e inseguridades. Nació en Montreal aunque su madre era estadounidense y su padre británico. Él murió c

Verde Tamara

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  Siempre que veo un cuadro de Tamara de Lempicka me viene a la cabeza una historia. Como las mujeres de Modigliani, las suyas tienen esa leve inclinación de cabeza que las hace parecer vulnerables, aunque sean más robustas y consistentes. Pero la cabeza inclinada es una delación de su interior. Están expuestas. Y luego surgen los colores como una forma brutal de compensación. Colores estallantes, que vibran con el movimiento del sol y que hacen que el cuadro cambie según lo mires, según caiga la luz. Néstor Almendros hablaba del juego de la luz sobre las escenas y cómo estas se convierten en otra cosa dependiendo de cómo las ilumines. Podía verse con toda exactitud en "Kramer contra Kramer" donde la vulnerable madre siempre se recostaba sobre fondos opacos y el padre tenía detrás todos los artilugios de cocina porque debía representar la fortaleza. Luego se invierten los papeles pero la luz sigue ahí, vigilante, siempre presente.  En el Retrato de Arlette, Tamara deposita to

"Querida señora Bird" de A. J. Pearce

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¿Quién es A. J. Pearce? La explicación que aparece en la solapa del libro es muy escasa. Se trata de alguien que creció en Hampshire, Inglaterra, y que estudió en las universidades de Sussex y de Northwesthern. Esta es su primera novela. Tiene una cuenta de Twitter en la que sigue muy activamente la repercusión de su libro. También usa Facebook e Instagram. Es, pues, una mujer de hoy. Cuando coloqué la portada del libro en Twitter, ella misma me respondió muy agradecida por la lectura. Eso es lo bueno de las redes sociales. Me imagino a Jane Austen en esta tesitura. Seguro que ella y sus mujeres las usarían con ingenio y elegancia. Aunque la historia que se narra aquí no se desarrolla en nuestros días sino en los convulsos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando toda Europa se retorcía en medio de la contienda. Es decir, en torno a 1940, malos momentos para la democracia y origen de muchos textos literarios, películas y heroísmos. Todo comienza con un anuncio en el periódic

Lidia Bennet, las cartas y las mujeres solteras

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Cuando Lidia Bennet vuelve a casa después de su escapatoria con Wickham lo hace convertida en una mujer casada. Ya sabemos que para que la boda se celebrase, el señor Darcy tuvo que pagar cierta cantidad de dinero y buscarle, además, un empleo militar en el norte. Pero como Lidia es una muchacha sin sentido común, descerebrada y frívola, no repara en que su situación no es nada envidiable. Al contrario, presume de ella ante sus hermanas y adopta una actitud parecida a la de quien ha hecho una gran boda. La manera en que se presenta ante su familia y su comportamiento los días que el matrimonio pasa en Longbourn dan fe de ello.  Pero, además, cuando llegan las despedidas y, muy a su pesar, ha de subir al carruaje que la conducirá lejos, no deja de recomendar a sus hermanas que le escriban. Mandadme cartas, les dice, escribidme, ya que vosotras, como sois solteras, no tenéis otra cosa que hacer y yo estaré muy ocupada, porque las mujeres casadas no tenemos tiempo de nada. Esta filosof