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"Emma" o la alta comedia

 


Retrato de Lady Hamilton como Circé, hacia 1782, George Romney (Londres, Tate Gallery)

Emma es una novela de "minucias". Una larga galería de personajes relacionados de muchas formas entre sí, mantienen diálogos y comparten actividades de modo que engarzan una historia bien estructurada y genialmente resuelta. Todo el libro tiene un aire irónico, humorístico, ligero pero no banal. Es, por eso, la expresión más clara de la alta comedia. Emma es una comedia moderna, con conversaciones funcionales y tramas perpendiculares que convergen en la gran trama general. Es una obra perfecta, la más perfecta de las que escribió Jane Austen y la más perfecta de las que se escriben en su tiempo. 

En su condición de social satire o Comedy of Manners estamos de acuerdo todos. Y a ello contribuyen dos elementos fundamentales: el punto de vista especial y original de Austen y su talento para construir personajes y diálogos. Incluso cuando el libro comienza con esa descripción tan positiva de la propia protagonista hay que tener en cuenta que se escribe con cierta sorna. Más bien, así es como se ve ella misma y la narradora está siempre detrás de esta muchacha tan particular. 

Las "minucias", los argumentos centrados en un entorno reducido, con tres o cuatro familias, la mirada satírica a veces, irónica siempre, todo ello es marca de la casa. Por eso, porque contar la vida cotidiana, las estampas domésticas del campo inglés era la suyo, su respuesta a la indicación del bibliotecario real para que asumiera argumentos de enjundia, históricos por ejemplo, siempre fue que ella tenía su propio camino, su propio estilo y que eso era lo que quería y sabía hacer. Y cómo. 

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