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Mujeres, hombres y trending topic


Nadie mejor que Tamara de Lempicka con esta mujer de rojo que resulta ser Mrs. Bush y que se pintó en 1929, el año del Crack, para ilustrar este post en el que quiero hablar de mi estado de estupor ante algunas cositas que, dicho en roman paladino, claman al cielo. 

De manera que se extiende sobre la faz de la Tierra una cruzada feminista según la cual hay que andarse con cuatro ojos para no convertirse una misma en objeto. Al revés que los perros (no sé si también otros animales) que han dejado de ser cosas (y bien está, porque, pobrecitos, merecen que se les trate con todo el cariño), ahora las mujeres podemos ser cosas en cuanto nos descuidemos. Y tiene sentido porque hay barbaridades que siguen ocurriendo avanzando ya el siglo XXI y mucho por hacer y por cambiar, aunque nos creamos que lo hemos conseguido. 

En dirección contraria está la cruzada antifeminista que dice que los hombres pueden molestarnos e insistirnos, que eso está bonito, que todo lo del feminismo es una cuchufleta, una exageración y que hay que dejarse de correcciones, mucho mejor la creatividad, dónde va a parar. 

No sé si somos conscientes, pero desde que los mensajes de la lucha de sexos dejaron de tener sentido común para trocarse en eslóganes con intención de ser trending topic, la cosa marcha muy mal. Posturas irreconciliables, disputas que no parecen terminar, mujeres en pie de guerra unas contra otras y hombres que miran hacia otro lado. Algunos porque no saben donde mirar, otros porque lo tienen demasiado claro. Las peleas dialécticas amenazan con oscurecer los objetivos y con hacer que todo esto se convierta en caldo de cultivo para los abrazafarolas, amantes de los escándalos y otras tribus urbanas y rurales que sacan negocio de cualquier cosa. 

Mientras, la vida real continúa su ciclo. Las adolescentes, preguntando a los novios qué ropa han de ponerse. Los novios, vigilando los móviles de las adolescentes. Ellas, a la recíproca con el añadido del "estoy gorda, estoy gorda, muy gorda". La publicidad, machacando autoestimas. Los adultos, queriendo seguir pareciendo niños. Los niños, sin modelos a los que imitar. Todos, comunicándonos con mensajes cada vez más cortos y fotos cada vez más retocadas. Trendin topic a tutiplén, faltaría más, qué barbaridad, mire usté.

Y coronando el despropósito, a la chita callando, impertérritos y sacando pecho (dicho sea si segundas), en la tele, gloriosamente en décimo aniversario, ahí sigue, sin que nadie le tosa ni le mande una carta al defensor de no sé qué, exponiendo cual carne de cañón vitrina de piernas y cráneos rapados, ahí está Mujeres, Hombres y Viceversa, en actitud de enseñarle a nuestros hijos que hay que ir de pretendienta o de tronista, o de pretendiente y tronisto, y que todos los jóvenes tienen que vestirse igual, ir al mismo peluquero, decir las mismas gilipolleces, no dedicarse a nada más que a pisar plató y a vender carne, carne fresca. Yo no sé si lo que estamos haciendo es cosa de feministas o de antifeministas. Lo que sí sé es que no está sirviendo para nada.

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