Aunque tú no lo sepas...


Aunque tú no lo sepas eres a veces luz, la única luz, el único destello, la única claridad que resplandece. En la pequeña sombra que me habita escribo con tu nombre todas las emociones y observo las ventanas por si tu tibia luz apareciera, esa presencia tierna, esa presencia firme, esa presencia nueva, tú, tú solamente. 



Aunque tú no lo sepas me invento geografías para guardar tu nombre, espacios en los que estás y no apareces, una huella en el barro de zapatos gastados, una voz, el aire de una voz, su cálido temblor, su eco, esa forma de hacer palpable la verdad cuando la tarde, siempre sin aviso, tiende su trampa al fondo de las músicas. 



Aunque tú no lo sepas he llegado a crear tu propio abecedario, una legión inmensa de letras sin palabras, de adioses como besos, de besos sin sonido, de sonidos sin tiempo, de tiempo sin esperas, de esperas que se agostan, ellas sí, adormecidas, al lado de los sueños, aunque tú no lo sepas.



(Fotografías de Lillian Bassman)