Pero ¿quién mató a Kennedy?


La obra maestra de Scorsese está basada en el libro "I Heard You Point Houses" escrito por Charles Brandt, de donde se extrae el guión firmado por Steven Zaillian, un prestigioso escritor de cine. Con una duración de más de 200 minutos, la película es El Padrino de Scorsese, un cierre definitivo a toda una serie de películas de gángster que ya han cumplido más de cuarenta años. Es tanto una película basada en hechos reales, como una gigantesca invención sobre cuestiones históricas. Es casi el biopic de una época y de unas circunstancias. Secundarios de lujo son los jefes de la mafia en la época y políticos de fuste, sobre todos ellos el carisma apabullante de J. F. K. 

Frank Sheeran (Robert De Niro) es el irlandés, un veterano de la segunda guerra mundial, trabajador a sueldo por casualidad de la mafia, complaciente con sus jefes, amante de la familia y los amigos, aunque hasta cierto punto. Es eficaz, atrevido e inspira confianza. Jimmy Hoffa (Al Pacino) es el jefe del sindicato de transportistas, poderoso y nada prudente. Su desaparición es un misterio sin resolver en la historia criminal de los Estados Unidos.


Crimen organizado, derivas políticas, sobornos, filtraciones, traiciones, supervivencia, el lado oscuro de la vida. La hija de Frank es la única persona que parece darse cuenta de que algo no marcha bien. Esa inocencia clarividente la llega a percibir Jimmy Hoffa, como un modo cierto de buscar claridades en un mundo sin luces. Un río de emociones. Si en El Padrino la saga familiar era la dominante, aquí los lazos de la amistad parecen ser los más rotundos, los más fuertes. La lealtad entre los amigos que puede llevarte a cruzar el límite de la ley. Aunque esa lealtad puede llegar a romperse cuando otras lealtades más alimenticias se mezclan. 


Dos elementos cruciales aparecen en la película conformando un telón de fondo inestimable: la música de Robbie Robertson y la fotografía de Rodrigo Prieto, muy al estilo de Storaro, con la calidez del cine italiano. En las interpretaciones se ha ponderado al enorme Joe Pesci, pero a mí me ha deslumbrado todavía más Pacino, porque tiene la extraña dualidad ternura-dureza que tan difícil es de conseguir en la pantalla. 


"El irlandés" es una película que recuerda los clásicos del cine de gángster, una especie de canto del cisne de las grandes de todos los tiempos. Scorsese, De Niro y Pacino forman el tándem perfecto, la unión básica para que todo esto se convierta en arte, a pesar de la violencia que representa, a pesar de la podredumbre de un sistema lleno de agujeros y de las desviaciones políticas de la trama, algo desconcertantes, porque vuelve a poner sobre la mesa algunos interrogantes de la historia próxima de los Estados Unidos, ese país tan impresionante como extraño.