"Las tres hermanas" de Jane Austen


Nada mejor para acompañar a esta entrada dedicada a una obra casi desconocida de Jane Austen que estos cuadros de Joseph Mallord William Turner (Londres, 1775-1851), el pintor de la luz que, curiosamente, nació el mismo año que la escritora. Es decir, ambos son contemporáneos, aunque él la sobreviviera más de treinta años. De la modernidad de Turner hay poco que decir, basta mirar su obra, con esa técnica única y adelantada a su tiempo y con el uso del color y la naturaleza como trasunto de la vida. Lo bello y lo sublime están presentes en la obra de Turner. 


"Las tres hermanas" es una novela inacabada ("dedicada respetuosamente al Caballero Edward Austen por su humilde y obediente servidora") que forma parte de los escritos de la primera juventud de Austen que aparecen recopilados en el volumen titulado "Amor y amistad" que publicó la editorial Alba con motivo de la conmemoración del bicentenario de su muerte (1817-2017). Esta es una publicación muy interesante, con un prólogo de G. K. Chesterton esclarecedor. 

La palabra "volumen" la usó la propia escritora para denominar estos escritos, algunos de los cuales son de cuando tenía trece o catorce años y otros son de algunos años después, pero todos de antes de cumplir los veinte. Jane Austen fue una niña inclinada sobre un cuaderno. Dado que solía reescribir muchos de sus textos, han tenido cambios y modificaciones, pero los que se publican aquí dan idea cabal de su capacidad, talento e imaginación. Esta novela que escojo para reseñarla "Las tres hermanas" forma parte del volumen I, el único que no aparece completo en "Amor y amistad", sino en forma de selección de textos. 

La historia va dedicada, como se lee arriba, a su hermano Edward, el tercero de los Austen. Esto era muy frecuente en esta fase de sus obras. Todas o casi todas aparecen dedicadas a miembros de su familia y lo hace siempre con suma gentileza, como si entendiera que todos ellos tenían una enorme paciencia al constituirse en lectores primerizos de lo que escribía. No sabemos qué conciencia tenía entonces de su talento pero, desde luego, no parece que esto fuera un divertimento más, por la manera de conservar lo que escribía y de mejorarlo. Esas dedicatorias no aparecen en sus más importantes novelas, con la excepción de "Emma", que dedicó, a sugerencia de parte, al Príncipe Regente. 

La novela tiene estilo epistolar, algo que luego llevaría a cabo magistralmente en "Lady Susan". En el resto de sus novelas mayores, aunque no son de estilo epistolar, siempre suelen aparecer una o varias cartas que lo explican todo. Las cartas dan un giro al argumento y ponen las cosas en su sitio. Esto indica la importancia que al contacto verbal le daban la autora y su familia, porque se comunicaban constantemente por este medio. A todos ellos les gustaba escribir. Eran escritores de cartas y conversadores de altura. La lectura de la carta que llegaba se solía hacer en grupo. Esto se ve con mucho detalle en "Emma", cuando la señorita Bates lee en voz alta las cartas de Jane Fairfax a un auditorio emocionado. La lectura de las cartas llevaba consigo el posterior comentario, con lo que la tertulia estaba asegurada. Un encantador modo de estar al día y de pasar el rato. 


Las tres hermanas de esta novela inacabada, más bien, recién iniciada, son Mary, Georgiana y Sophy Stanhope. La mayor de ellas, Mary, ha recibido una proposición de matrimonio de su vecino, el señor Watts, un hombre poco agraciado de treinta y dos años. La madre de las chicas está conforme con la boda y usa una estratagema para que Mary se decida, ya que a la chica el individuo le parece bastante odioso. La manera en que habla de él lo demuestra y no es nada agradable ni educada. Esto sugiere una espontaneidad muy propia de los pocos años.

Pero la madre lo tiene bien claro. Si su hija mayor no lo acepta, lo hará la siguiente y si no la pequeña. Pero no puede escaparse esta posibilidad de situarse bien. Y esto nos hace volver la mirada a esa situación repetida en las familias de la gentry y de la pseudo gentry cuando no tenían hijos varones a los que cargar con el peso de la parentela y las haciendas y herencias se vinculaban a los varones. La vida de las mujeres en esta circunstancia se orientaba a encontrar un marido, no como forma de independizarse (porque estarían atadas a ellos) sino de sobrevivir. No es ninguna frivolidad, pues, el desesperado intento de las madres para colocar a sus hijas, sino una manera de asegurarles la subsistencia. Los hombres, en esta clase social de la aristocracia rural, podían optar por la carrera militar o por ser clérigos, que eran salidas honrosas para los que no eran los primogénitos. Pero las mujeres...Ellas solo tenían como opción ser institutrices y esto lo detesta Jane Austen con todas sus fuerzas.

En su caso tenía seis hermanos varones (uno de ellos incapacitado por enfermedad) y serán algunos de ellos los que ayuden a que se mantengan con decoro tanto la madre como Jane y Cassandra, las hijas. Bien es verdad que algunas circunstancias felices fueron una especie de paliativo de la situación, como la pensión que recibe Cassandra por el fallecimiento de su prometido y el dinero, escaso pero reconfortante, que le llega a Jane por sus publicaciones. Esto de tener ingresos propios era una rara avis en este tiempo y en eso ellas fueron ciertamente privilegiadas.

Pero cuando solo hay hijas la situación es durísima. Esto ocurre, por ejemplo, en "Orgullo y prejuicio". Y algo parecido en "Sentido y sensibilidad" aunque aquí hay que contemplar la traición al juramento hecho en el lecho de muerte de su padre por parte del hermanastro John Dashwood, con respecto al cuidado de la viuda y las tres hijas, Elinor, Marianne y Margaret. Se suele criticar la obsesión que manifiesta la señora Bennet para que sus hijas, alguna de ellas, hagan una buena boda, pero ¿quién no tendría esta preocupación en las mismas circunstancias? Y, sobre todo, si no fuera por los libros de Jane Austen ¿seríamos tan conscientes de esta situación social que conllevaba tanta pobreza y dependencia en las mujeres?. 


"Las tres hermanas" es una historia muy corta, o, mejor dicho, escribió muy pocas páginas de ella. Tiene un estilo jocoso, directo, con ese uso discrecional de las mayúsculas en las palabras que ella quiere destacar. La ironía aparece desde el principio: "Se trata de un Hombre bastante mayor, de unos treinta y dos años, muy feo, tan feo que apenas puedo soportar mirarlo. Es bastante desagradable y le odio más que a cualquier otra persona en el mundo. Tiene una fortuna enorme y se propone poner muchos bienes a mi nombre en el contrato prenupcial, pero...goza de muy buena salud" 

Ese ejercicio de comenzar una historia y dejarla a medias o a los inicios, debió ser común en Jane Austen como ocurre con otros escritores precoces, que ni siquiera son conscientes de que esa es su vocación y su talento. Pero es suficiente para hacernos ver algunas cosas. La poderosa intuición de Austen a la hora de describir caracteres y situaciones, por ejemplo. Su dominio del lenguaje a tan temprana edad. Su finura expositiva y su mirada inquisitiva e ingeniosa. También su desprecio a un estatus social que las relegaba a mero escaparate. Por eso, quizá, hay tantas de sus heroínas que rechazan proposiciones de matrimonio.

Sobre Turner: 

Joseph Mallord William Turner es uno de los mejores paisajistas de la historia y el responsable de que el paisaje sea considerado hoy en día un género mayor. Tanto en óleo como en acuarela fue un incontestable maestro que además se adelantó medio siglo al impresionismo, pues es considerado como «el pintor de la luz».  Con 14 años consiguió una plaza en la Royal Academy of Art y tuvo la suerte de viajar por todo el mundo, aprendiendo de los grandes maestros. Llevó al óleo técnicas propias de la acuarela, y se acercó al impresionismo e incluso al arte abstracto, pudiéndose ver sus huellas en pintores como Rothko o Kandinsky. Cuando la pintura de historia triunfaba en su época de una manera total, tuvo la intuición de orientar su trabajo hacia la naturaleza, haciéndola el centro de sus obras y convirtiendo la belleza en lenguaje. Como Jane Austen también Turner fue un visionario, un adelantado a su tiempo y un precursor de la modernidad, trasladando al cuadro no ya la naturaleza sino su propia mirada acerca de la misma. 

Sobre la obra: 

"Amor y amistad" de Jane Austen. Alba minas, edición del bicentenario de Jane Austen. Traducción de Menchu Gutiérrez López. Prólogo de G. K. Chesterton. Publicado originalmente por Alba en 1998. Reedición de 2017.