Mis fotógrafas


Eve Arnold, 1912-2012. Trabajó en la agencia Magnum y es reconocida por sus fotos de cine, entre otras las que dedicó a Marilyn Monroe, a quien fotografió mejor que nadie. La actriz tenía una naturalidad que resultaba muy fotogénica y una mezcla de vulnerabilidad y fuerza que sorprendía. Todo eso lo captó Eve Arnold en una serie de fotos en las que la presentaba en el rodaje de películas y en la vida cotidiana. 


Diane Arbus (1923-1971) es la fotógrafa de las imágenes perturbadoras, como esta en la que la niña tiene esa extraña expresión de miedo y desconfianza. La imagen nos hace preguntas, nos interroga acerca de su protagonista, creando una sensación de desasosiego. Esa capacidad de impactar en el espectador era una característica de Arbus. 


Nina Leen (1909-1995) exiliada rusa en Estados Unidos, es la más importante fotógrafa que ha trabajado para la revista Life. Su campo de acción es muy amplio y este blog está lleno de sus fotos. Se trata de una fotógrafa exquisita, tanto en su trabajo en blanco y negro como en color. El mundo de la moda está presente en su obra, pero también la vida cotidiana y las mujeres en todas sus formas y posturas. Mujeres que leen, que escriben, que actúan, que trabajan. Nina Leen es la fotógrafa de las mujeres. 


Vivian Maier (1926-2009) fue una fotógrafa oculta tras su profesión de niñera. Fotografió el mundo y guardó sus negativos hasta que salieron a la luz, descubriendo su maravillosa mirada. Resulta extraordinario imaginar su vida, siempre en empleos precarios, y buscando tiempo para llevar a cabo su vocación, la de plasmar imágenes que sorprendía por la calle, que encontraba en sus paseos. Fue una caminante que todo lo vio con los ojos de la permanencia. 


Uta Barth (1958) es la delicada expresión de la fotografía actual. Tejidos, luces, rincones, todos ellos vistos con su especialísima mirada y su técnica lírica. La poesía de Barth es la fotografía y al revés. Todo lo que capta podría ser trasladado a la palabra más tierna. Flores, pequeños objetos, cortinas, manos humanas, horizontes, texturas...


Imogen Cunningham (1883-1976), retrata la naturaleza convertida en un poema visual. Sus flores son la parte más espectacular de toda su obra. Fue una pionera en muchos aspectos. No era usual que una mujer tuviera una fuerza tan impactante a la hora de hacer fotografías. Ella defendió siempre lo que quería hacer y lo mostró de la forma en que lo vivía. Los paraísos de flores de Imogen son únicos.


Lillian Bassman (1917-2012), trabajó durante mucho tiempo para Harper`s Bazaar. En su trayectoria hay que destacar que fue también una estimable pintora. Sus mujeres oblicuas son su mayor creación. Tiene un excepcional estilo a la hora de presentar a las mujeres, en actitud esquiva a veces y otras veces abiertamente entregadas, amorosas, plenas. En los primeros planos destaca la luz de los ojos, pero toda la imagen aparece siempre granulada, escéptica, con un difuminado que le da una configuración especial.


Berenice Abbott (1898-1991) es la modernidad. Las líneas rectas, la dudosa sinfonía de las ciudades y su dureza plasmada en luces y sombras. Nueva York fue uno de los lugares que fotografió a conciencia. Tenía una gran fama entre los fotógrafos de su época y fue responsable de más de una vocación. Estaba segura de sí misma y de lo que quería transmitir. Una fotógrafa en la que la perspectiva tiene un sitio privilegiado y un tratamiento espectacular del blanco y negro.


Ruth Orkin (1921-1985) hace literatura con sus fotos. Cada una de sus fotografías cuenta una historia. Por eso sus personajes se cruzan y se salen de la foto, entran y se mueven, están vivos. Algunas de sus fotos han pasado a la historia del arte precisamente por aquello que cuentan. En muchas de ellas aparecen mujeres rodeadas de hombres como si pretendiera reivindicar la presencia femenina de algún modo. Hay una coreografía interna en los gestos de los personajes que remite a una representación teatral.


Genevieve Naylor (1915-1989) fue pintora pero cuando descubrió el trabajo fotográfico de Berenice Abbott, se convirtió para siempre a la fotografía. En sus reportajes de viajes plasmó un mundo poco glamouroso pero verdadero y sus retratos son muestra fiel de los personajes. Recorrió Brasil y lo retrató en toda su dimensión. Pero también hizo retratos de mujeres elegantes que caminan con la prensa en la mano y que están perfectamente ataviadas y vestidas. En la foto hay que destacar la mirada curiosa de la mujer que circula por la calle.


Frances McLaughlin-Gill (1919-2014) fue la primera fotógrafa de moda sujeta a contrato en la revista Vogue. También se dedicó al cine, rodando cortos y documentales. Además de captar el glamour de la modelo sabía mostrar la esencia del atrás, del backstage. Aunque esta fotografía es en blanco y negro ella fue una virtuosa del color. Es difícil hacer una instantánea y ser capaz de crear esta atmósfera tan llena de susurros y gestos. Como si todas las mujeres de la foto estuvieran pendientes de algo que se nos escapa. Y así debió ser probablemente.


Dorothea Lange (1895-1965) fue fotoperiodista y como tal captó la crudeza de la vida del pueblo americano en los suburbios y en las zonas rurales. Sus fotos son duras, tristes, con personajes apagados, sufrientes, grupos pobres y en estado de desesperación. La mujer de la foto parece descansar un momento del durísimo trabajo que está realizando, no sabemos dónde. Es una muestra de fotografía social que Dorothea Lange realizó de manera magistral.


Georgia O`Keeffe (1887-1986) captó la vida en Nueva York, la suntuosidad de los rascacielos, el entorno de los campesinos pero, sobre todo, la belleza de las flores. Las flores de O`Keefee son de una magnificencia inusual, llenas de vida y de temblor natural. Pero aquí he querido recoger una faceta más oculta, la de la gente anónima que sobrevive y, pese a todo, sonríe.

Todas estas fotógrafas ilustran en gran medida este blog. Acercarse a cada una de ellas es conocer historias apasionantes de superación, esfuerzo y talento. Hay otros muchos fotógrafos a los que admiro y que también aparecen por aquí, pero creo que ellas, que eran y son más desconocidas, bien pueden ejemplificar eso de que tras la ocultación del arte hay muchas mujeres a su vez ocultas. 

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