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Sinfonía para un vestido verde


¿De qué trata esta película? ¿De la culpa? ¿De la mentira? ¿De la guerra? ¿Del amor? ¿Trata, quizá, de la escritura? ¿Del acto de escribir? ¿Del acto de convertir en historias la propia vida? ¿De un vestido verde?

Un silencio desasosegante sigue a los títulos de crédito. Amparados por la belleza de la música, blanco sobre negro, las letras se mueven rítmicamente y un largo itinerario de palabras surca la pantalla. Mientras tanto, tú miras sin poderlo evitar. No has podido apartar los ojos de las imágenes, ni siquiera cuando han sido terribles, dolorosas, perplejas. Más terribles las de los cuerpos abrazados a los que desune la mentira. Más dolorosas las de la separación. 

Las amplias habitaciones de la casa están llenas de objetos. La belleza preside la existencia y la maldad se oculta. No hay forma de saber qué se cuece en los muros de un lugar en el que todas las personas mienten. Algunos por desidia, otros por compasión, otros por miedo. El amor permanece en el aire y busca su sitio entre tantos sentimientos. Pero no halla espacio para manifestarse y sobrevuela todos los instantes, a la espera. Esa espera fatal es la que lo define. 

Los personajes se mueven con displicencia, algunos. Otros con soberbia y orgullo. Otros, con estupor. Otros con elegante abandono. Otros con pasión y deseo. El deseo es una emoción que todos ambicionan. El deseo implica luchar, perseguir, buscar, ahondar. Verbos que aquí se conjugan poco. Palabras que aquí poco significan. Quizá un cuerpo que emerge de una fuente. 


Luego están las miradas. La mirada inquisitiva de Briony. La mirada expectante de Cecilia. La mirada falsa de Lola. La mirada enamorada de Robbie. Es esa mirada, la mirada del hombre que ansía el amor sobre todas las cosas, la que me traspasa, la que me llega, la que me aturde y me conmueve. Sobre todas las miradas y en todos los lugares del mundo, esa mirada plena de amor sin consumar es la que me convierte en lo que soy.

Los hombres son los que van a la guerra. La madre de Robbie golpea el coche de la culpa. El vestido verde de Cecilia se angosta en las paredes de la biblioteca. El soldado camina por un campo de amapolas. Te encontraré, te querré y viviré contigo. Y lo haré con la cabeza alta. Los cielos dorados, el fuego y los mástiles destruidos de los barcos anclados en Dunkerque anuncian la desolación. Los cuerpos grises de los hombres se mueren a miles. En medio de la guerra, los besos de cine permanecen intactos. La historia no es un dato ni una fecha, es el rostro del amigo, que permanece atento al gris de una cara macilenta que pierde la batalla. 

Hay cartas que no llegan a escribirse. No te debe engañar el insistente tableteo de la máquina de escribir. Tic, tac, tac, tac. QWERT, POIUY, ASDFG, ÑLKJH, ZXCVB, MN….Las teclas se mueven en el baile al que han sido convocadas. Quieren cumplir su misión. Una carta de amor, una carta de disculpa, una carta de aclaración, una carta de reconocimiento. Las cartas no se escriben, las manos aplazan la escritura, nada queda dicho. No hay, por eso, tiempo de perdón. 


Sinopsis: 

En la casa de campo de la familia Tallis, en el día más caluroso del verano de 1935, algo se está empezando a gestar de forma que las vidas de todos los habitantes de la casa, circunstanciales o no, sufran una sacudida que cambiará para siempre sus biografías. A la espera de que estalle la segunda guerra mundial, la apacible tranquilidad se convertirá en tragedia y en culpa. Briony Tallis, de trece años, escritora en ciernes, acusa a Robbie Turner, el enamorado de su hermana Cecilia, de abusar de su prima Lola. 

Algunos detalles de interés:

De título original “Atonement”, “Expiación” es una película británica de 2007, dirigida por Joe Wright y basada en la novela del mismo nombre del escritor inglés Ian McEwan. En el reparto hay que destacar a James McAvoy (como Robbie), Keira Knightley (como Cecilia) Saoirse Ronan (como Briony niña), Romola Garai (como Briony joven) y Vanessa Redgrave (como Briony anciana). 

La música de esta película merece oírse detenidamente. Aporta un adecuado telón de fondo al relato y tiene indudables valores. Es obra del gran Darío Marinelli. El guión fue escrito por Christopher Hampton y la fotografía realizada por Seamus McGarvey. 

Además de los actores principales ya señalados, forman parte del elenco, Brenda Blethyn, Harriet Walter, Patrick Kennedy Benedict Cumberbatch, Juno Temple, Daniel Mays, Jérémie Renier, Michell Duncan y Gina McKee. 

Se trata de una coproducción Reino Unido-EEUU, en la que participaron la Working Title Films, la Universal Pictures, Studio Canal y Relativity Media. La película obtuvo siete nominaciones a los Oscar de los que logró llevarse el Oscar a la mejor banda sonora. Asimismo, ganó dos Globos de Oro, también a la banda sonora y al mejor drama, además de otras cinco nominaciones. En los premios BAFTA fue mejor película y mejor diseño de producción, con un total de catorce nominaciones. 

Las críticas fueron muy dispares. Desde los que pensaron que no fue capaz de plasmar la grandeza de la novela original, a los que la vieron grandilocuente en sus escenas de guerra o falta de pulso narrativo. Las mejores se destinaron al gigantesco plano secuencia que recoge el desembarco de Dunkerque, la música y las interpretaciones. La película se orquesta en tres actos, el primero de los cuales es el más lírico y desasosegante. El segundo, es más dramático y, en el tercero, se impone la reflexión sobre las consecuencias de los errores y la culpa consiguiente. 

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