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Una Jane Austen de quince años: Amor y amistad

!Qué libro tan precioso! Esta es la primera frase que quiero escribir, la primera sensación que he sentido. Precioso en su contenido, unos textos increíbles que no parecen escritos por una muchacha tan joven, de catorce a dieciséis años, y que revelan el talento a manos llenas, el talento en estado puro, el aviso cierto de que Jane Austen es una escritora inmensa. 

Recojo de la solapa del libro, que ha editado con amor la editorial Alba, tan cuidadosa siempre en su selección y en la edición de sus libros, una definición de la literatura de Austen que no puede ser más pertinente y cierta: "Satírica, antirromántica, profunda y tan primorosa como mordaz" Estoy tan de acuerdo que quisiera que leyeran este libro todos aquellos desinformados que incluyen a Jane Austen en corsés que no se ajustan a lo que fue, a lo que es, porque la literatura siempre existe en presente. Ni fue una escritora romántica, ni lo fue victoriana, ni era gótica, ni seguía la tradición de su época. Era original en sus planteamientos, atrevida en sus opiniones, bella en sus formas e ingeniosa en sus historias. 

"Amor y amistad" contiene los Juvenilia, los escritos juveniles de la autora, los que escribía para solaz de sus amigos y familiares y como muestra de que su inclinación por la escritura fue precoz, temprana y llena de detalles talentosos. Recoge tres volúmenes de historias, de los que el primero no aparece completo, sino en forma de selección. Si lees estas historias te parece imposible que hayan sido escritas por una chica tan joven y con tan escasa experiencia de la vida. Su mundo era el mundo de la rectoría donde nació. Sin embargo, ese sería nuestro error de percepción. Porque el mundo ofrece miles de oportunidades de estudiar la naturaleza humana, estés donde estés. Quizá porque los grandes conceptos del carácter son los mismos en todos sitios y porque estudiarlos a corta distancia te llena de sabiduría en la observación. 

La ironía, la sátira, el sentido del humor, la risa abierta, la broma, todo ello aparece de continuo. Esto formará parte de su estilo posterior. Ver la vida desde un prisma diferente al usual y echarle unas gotas de sarcasmo, porque, de ese modo, todo puede sobrellevarse con mayor dignidad y aprovechamiento. Esta manera de mirar que genera una manera de contar muy suya, demuestra un enorme amor por la vida, por la existencia en sí misma, al margen de con quién estés y qué hagas. Eso es un don. Sin ese don no se entendería la obra de Jane Austen. Su acercamiento al mundo, por otro lado, está hecho a través de las palabras; ellas le dan forma, lo definen y llenan su espacio vital. Todos en su familia (una familia donde había otros escritores aficionados y, desde luego, buenos lectores) sabían de su afición y de su talento. Y también de su carácter, de esa mordacidad irónica que tan bien señala Alba y que se puede apreciar en todas sus obras, incluso en las impregnadas de mayor dramatismo. 

En el libro hay historias, cartas, relatos históricos, toda una amalgama de formas literarias, que sorprende y entretiene, que puedes leer del principio al final o al revés. El género epistolar, al que tan aficionada era en la vida real, lo empleó luego en "Lady Susan" una novela corta que no ha sido suficientemente valorada y que contiene un personaje tan sumamente atractivo como desconsiderado y egoísta. Una madre desnaturalizada. ¿Qué pasa con las madres Austen, que todas son tan casquivanas, insensatas, egocéntricas o están ausentes? Claves y más claves de una existencia apasionante en su aparente pequeñez. 

Amor y amistad, Jane Austen. Editorial Alba Minus. Traducción Menchu Gutiérrez López. Prólogo de G. K. Chesterton. Edición del bicentenario, 2017. 


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