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Mujeres que escriben


El descubrimiento de las mujeres escritoras es, para mí, el fenómeno de estos tiempos. Y se lo debo a las pequeñas editoriales, a las editoriales menos comerciales, a las llamadas editoriales independientes. Cada vez he ido siendo más consciente de la cantidad de mujeres que no conocía y que escribían y que, en muchos casos, no habían publicado o no se había publicado su obra en castellano. Así que los descubrimientos se han ido amontonando. 

Es verdad que ya había iniciado un camino con esas mujeres que, desde hace años, ocupan una parte central de la literatura, aunque tengo que decir que con un reconocimiento muy variado. Jane Austen, por ejemplo, reivindicada de una y mil formas aunque, a mi parecer, mal entendida muchas veces, frivolizada y comercializada sin criterio y sin gracia. Agatha Christie, genial y la persona que más me ha hecho feliz en la infancia con sus libros. Luego, sin dudarlo, dos escritoras, Edith Wharton e Irene Nemirovsky, descubiertas en tiempos diferentes pero las dos sabias y contundentes. 


Hoy puedo decir que me han producido una enorme felicidad, ratos de placer, risa y evasión. También me han hecho pensar y descifrar algunas claves acerca de la vida y de las relaciones humanas. No he hallado un patrón común a todas ellas, como tampoco lo hay entre los hombres que escriben, pero su raíz está en esa visionaria de la novela que se llamó Jane Austen y que no me cansaré de reivindicar. Ella puso las bases y, no solo las bases, concluyó un edificio sólido y lleno de posibilidades. Todo lo demás vino después y constituye un universo amplio, variado y lleno de elegancia, sensatez, misterio y talento. 

De las que he descubierto recientemente, hace solo unos años, hay fortalezas enormes como Elizabeth Gaskell, Elizabeth Taylor, Elizabeth Strout (un trío de Elizabeths), así como la gran, grandísima Edna O´Brien. 


Bienvenida sea la tendencia actual, de estos últimos meses, a visibilizar escritoras o a sacarlas del anonimato. En esto, algunas lectoras empedernidas como yo, ya dimos con la clave hace tiempo. Y esto no es presunción, es realidad, basta leer las entradas antiguas de este blog donde aparecían nombres que hoy ya son de culto. Por ejemplo, Penelope Fitzgerald, cuyo libro La librería, se ha puesto de moda con eso de la película dirigida por Isabel Coixet que, a mi juicio, plasma solo un poquito de lo que es el gran espíritu de la novela. 



Si alguien me pregunta qué diferencias encuentro entre un libro escrito por una mujer o por un hombre no sabría qué decir. Lo importante no es hallar diferencias ni semejanzas, sino que cualquier persona, sea hombre o mujer, que tenga talento y una obra que merezca la pena, pueda salir a la luz y ser conocida y leída por la gente. No es justo que esas voces estén acalladas u ocultas. Y, además siempre me ha llamado la atención lo poco que conocían a las mujeres los autores de tres de las grandes novelas sobre la mujer: Anna Karenina, La Regenta y Madame Bovary. Menudos entendidos estaban hechos Tolstoi, Clarín y el amigo Flaubert. 



El hecho de que ahora las mujeres estén asomando sus cabezas es porque antes estuvieron en cualquier desván lo que significa ni más ni menos que no se les había prestado la debida atención. Como en tantas otras cuestiones de la vida se trata de igualdad de oportunidades. Lo que debe destacarse es el talento, la capacidad, el ingenio, la buena escritura. Lo demás, sea de quien sea, es literatura. 




Aquí están ellas, las que he leído o releído este año, aunque hay muchas más: Jane Austen, Penelope Fitzgerald, Ellen Glasgow, Elizabeth Taylor, Edna O´Brien, Joyce Carol Oates, Margaret Atwood, Rachel Cusk, Sophie Kinsella, Elizabeth Gaskell, Stella Gibbons, Irene Nemirovsky, Laura Kasischke, Barbara Trapido, Angelika Schrorbsdoff, Siri Hustved, Laurie Collins, Lucia Berlin, Helen Fielding, Elena Ferrante, Stephanie Lemann, Lauren Groff, Concita de Gregorio, Diane Brasseur, Rosamond Lehman, Agatha Christie, Karolina Ramqvist, Josephine Tey, Sarah Paretsky, Sofia Petrovna, Bernice Rubens. 


Y las que he leído en e-book y por eso en las fotografías no aparecen sus libros (en esos momentos echo de menos tener el libro en papel): Sylvia Townsend Warner, Christine Angot, Beryl Bainbridge, Lena Andersson, Barbara Pym, Rachel Abbot, Susan Beale, Delphine Devigan, Pauline Dreyfuss, Daphne du Maurier, Natalia Ginzburg, Jenny Offill, Elizabeth Strout. 



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