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Mostrando entradas de enero, 2017

Persianas bajadas

Ese hombre era su inspiración. Aparecía al final de cualquier frase, al lado de cualquier imagen, en cualquier tiempo, lugar y dimensión. Tan oculto que a veces ella misma no podía encontrarlo. Buscaba y buscaba. ¿Dónde está? ¿Por dónde anda? ¿Es que no ha venido? Así un día y otro, días y otros largos y risueños o largos y tristes o simplemente días y otros largos, largos.  El fuego de la pasión anida en los espacios vacíos. En la esquina de la desesperanza, en el entusiasmo por la juventud perdida o en los valles del momento menos propicio. Una semblanza colectiva del amor es más potente que la duda. La duda y la incertidumbre no tienen sitio en las preciosas palabras que ella escribía sin evitarlo. No había lucha contra el torrente que bajaba casi cada tarde a las manos y de ahí al teclado y del teclado a la pantalla y de ahí al aire, al aire de la red, la red que todo lo recoge.  De esta forma llegaba a él. O, al menos, durante períodos inciertos que no podrían ya enten

"A la intemperie" de Rosamond Lehmann

En Invitación al baile   Rosamond Lehmann se detiene en la historia de Olivia cuando esta tiene diecisiete años y va a asistir a su primer baile. Cualquiera que haya tenido diecisiete años y tenido que lidiar con los preparativos, el desarrollo y las consecuencias de su presentación en sociedad, sea esta del estrato que sea, tiene una idea muy acertada de lo que se siente y lo que se anticipa. Es el tiempo de las dudas y también de algunas verdades que no pueden obviarse aunque quisiéramos. Los deseos que no se cumplen y las esperanzas que se terminan la misma noche en la que nacen. Pero también las extrañezas y el nacimiento de emociones que no esperabas y que existían agazapadas dentro de ti. Una iniciación sentimental en toda regla.  Con esa misma perspicacia para ahondar en el alma femenina, recorrerla y mostrarla al lector, ahora podemos leer de esta autora su libro   A la intemperie . Aquí Olivia es una mujer madura que reencuentra a su amor de la adolescencia y que ten

"A merced de la tempestad" de Robertson Davies

Esta es la primera novela que escribió Robertson Davies ., escritor canadiense al que, si no conoces, deberías apresurarte a conocer. Y la tempestad de la que habla el título es la del mismísimo William Shakespeare. El argumento de la novela es engañosamente simple. Un grupo de teatro amateur que se denomina a sí mismo "Teatro Joven de Salterton" decide llevar a cabo la representación de La Tempestad . Estamos en los años cuarenta del siglo XX, en Canadá y en la ciudad imaginaria de Salterton , en la que Davies sitúa la acción de sus tres primeras novelas, que, aunque fueron escritas de forma independiente y así pueden leerse, se llaman por ello Trilogía de Salterton . La primera de las trilogías de un escritor excepcional que no goza en España del conocimiento público que su calidad merecería.  El lugar elegido para la representación del grupo de teatro amateur de Salterton es bastante curioso y tendrá mucho que ver con las peripecias de los ensayos y con las cir

"Reencuentro" de Margaret Deland

Mary Nort y su madre, la señora North, se instalan en Old Chester , que es un pequeño pueblo norteamericano. Viven en una casita sencilla y la mayor preocupación de Mary es cuidar a su madre. Frente a su casa vive, junto a su hijo y la esposa de este, un anciano llamado Alfred Price . Ironías de la vida. Alfred, en su juventud, se prendó de la madre de Mary, de soltera Letty Morris , y ambos planearon fugarse.  El reencuentro que da título al libro es, pues, el de dos personas ancianas a los que la vida concede una segunda oportunidad en el ocaso de su vida. Claro que nada de esto puede realizarse, en un horizonte tan poco amplio como Old Chester , sin que haya cuchicheos, comentarios, cotilleos y todas esas conversaciones que sazonan las tardes de invierno y las dulces mañanas de verano.  El pueblo revivirá al compás de la historia de Alfred y Letty ; ellos sentirán que es posible amar en todas las edades y quizá también Mary aprenda algo.  Este es el argumento de este delic

O déjame vivir

(Summertime. William Kay Blacklock. 1872-1922) Dejó atrás las palabras y fue a buscar las flores. Las palabras siempre le suponían inquietud, no sabía contestarlas, no sabía convertirlas en ideas, no sabía cómo escapar de ellas. La gente las pronunciaba con toda seguridad pero ella no las entendía, no podía comprender cómo su corazón permanecía impermeable a pesar del aluvión de sonidos, de recomendaciones, de preguntas, que nunca contestaba.  Llegó a entender que estaba sola y eso porque en su casa las ventanas describían un círculo de luz al abrirse y no existía en ellas la sombra. La casa en soledad tenía un sonido perfecto. El tic tac del reloj se mezclaba con el ronroneo de la gata, que se escondía debajo de las mesas y de los sofás sin que nadie pudiera encontrarla si ella no lo quería. Entendió que los parientes que habían venido al duelo se habían marchado y que esos ropajes negros, con velos y faldas de tela gruesa eran los que ella debía vestir a partir de ahora.

"L´avenir" de Isabelle Huppert

Isabelle Huppert es Nathalie , una profesora de filosofía que ama su trabajo, a sus alumnos y a su familia. Mantiene una difícil relación con su madre, una mujer acabada que se resiste a cerrar su vida y sus sueños. Tiene dos hijos razonablemente bien criados y un marido. No se le conocen amigas de esas que te acompañan de compras y te consuelan. Su mejor amigo es un antiguo alumno, un muchacho contestario y lleno de ideas que pretenden ser nuevas y cambiar el mundo. Un clásico. En pocos años será funcionario del Estado y tendrá dos hijos, aunque eso no sale en la película.  El marido de Isabelle Huppert la engaña. Descubierto el engaño por su hija, se ve abocado a decidirse y su decisión es marcharse con su joven amante. Es un hombre mayor, con un físico poco atractivo, también filósofo, pero que ha puesto punto y final a su vida de casado sin mayores escándalos. Cuando Huppert conoce lo que ocurre le dice adiós. No hay estruendos sentimentales, ni llantos, ni pregunt

"Felicidad familiar" de Laurie Colwin

Laurie Colwin (Manhattan, New York, 1944-1992) es una autora que conocí a través de Libros del Asteroide con la publicación de su novela "Tantos días felices". Allí abordaba el tema de la amistad y el amor, tan unidos, a través de cuatro personajes: Guido, Vincent, Misty y Holly. Costumbrismo amoroso de la mejor especie. Novela de los sentimientos. Literatura emocional con su punto de observación cotidiana, tierna e inteligente.  La escritora, que murió muy joven, fue una buena estudiante, una mujer brillante, editora y traductora. Como en sus personajes, su origen judío forma parte de su manera de entender la vida y las relaciones humanas. Escribió cinco novelas, algunas colecciones de cuentos y ensayos de cocina, lo que no deja de ser una mezcla muy curiosa que explica las alusiones culinarias que hay en sus obras y que las mujeres, al menos, siempre agradecemos. Y los chef, que son casi todos hombres.  En este nuevo libro cuya publicación está prevista para de

Cajas de madera antigua

En la calle, bulliciosa de por sí, se formó un jaleo de campeonato. La puerta del número 39 se había abierto estrepitosamente y dos de los hijos de la familia aparecieron en ella, con cara de pocos amigos, portando a rastras unas cajas de gastada madera que no tenían cubierta. Nadie podía ver lo que contenían, porque los espectadores espontáneos que llegaban atraídos por el ruido, no tenían suficiente ángulo de visión. Pero la niña de la casa de enfrente saltó por encima de los pies de los otros y se plantó delante y asomó la cabeza y metió la nariz y descubrió los libros.  ¡Son libros, son libros! gritó. Y el grupo de mirones se fue dispersando. A buenas horas iban a pararse en libros a la hora de la siesta porque a aquellos imberbes se les hubiera ocurrido hacer limpieza de buhardillas….Pero la niña entonces se sentó en medio de la calzada, que era de piedra, dura, gris y a veces transparente cuando la lluvia la regaba, y empezó a rebuscar con cierto gesto compulsivo, sacando de

Citas

Ella (para sí): Dentro de tres horas lo veré. Tres horas solamente. Tengo que pensar qué voy a ponerme. No es fácil. Me gustaría tener buen aspecto pero no resultar exagerada. Que no parezca que estoy deseando verle. Oh, pero sí estoy deseando verle. Y sí quiero estar guapa. No sé. Quizá un vestido. No. El último no le gustó, decía que los cuadros engordaban. Y una falda estrecha a mediodía parece un poco provocativo. Lo mejor, un vaquero y un jersey. Sí, eso siempre queda bien. Aunque me lavaré el pelo y me pasaré la plancha para que quede liso y brillante. Ay, parezco un anuncio de champú. Y esos zapatos nuevos, los de color cereza...Sí, esta es la ocasión de estrenarlos. Con los vaqueros quedará muy bien. El azul con el cereza hacen una buena combinación. Y el jersey azul que tiene en el escote pequeñas estrellitas, con esa camisa celeste tan estilosa... Sí, creo que sí. Oh, solo tres horas. En tres horas lo veré. Me parece mentira.  Él (a ella): Si no te importa me siento

Soy guapa pero eso no importa

La mujer se sentía fea, muy fea. Llevaba así algunos meses, quizá años. Es fácil de entender. Las mujeres, algunas mujeres, no se ven a sí mismas como son sino que miran por los ojos de otros. Si amas a alguien, seguramente son sus ojos los que te importan. El hombre la veía fea. Siempre andaba ponderando la belleza de otras ninfas que rodeaban su espacio y ella, la mujer, sabía que nunca podría acceder a ese lugar sagrado, porque era fea.  La fealdad convirtió a la mujer en insegura. La inseguridad en dubitativa. La duda en triste. Así la mujer era fea y triste, dos de las cosas que el hombre no soportaba. Él quería alegres chicas de corazón vibrante, positividad y luz transversal. Todo lo que los programas de coaching intentan vender lo quería él para sus chicas. Pero la mujer no se acercaba ni de lejos a ese modelo. De forma que su mirada se enturbiaba cada vez que se acercaba al espejo y veía ese tono de tristeza que parecía cubrirlo todo.  Pero hay cosas que no pueden d

De lo triste

Una vez la mujer conoció a un triunfador. El hombre vestía con trajes de marca, acudía a festejos y acontecimientos importantes, se codeaba con lo más granado de la sociedad y recibía condecoraciones y premios. En las fotos, el hombre apoyaba graciosamente la barbilla en el dorso de una de sus manos y miraba pícaro a la cámara, mientras sonreía apenas y esbozaba un gesto de displicencia muy atractivo. Así, el hombre paseaba su éxito por entre todos y la gente lo admiraba y lo envidiaba a partes iguales. Pocos, eso sí, lo querían.  La mujer notó ese pequeño clic que ata un lazo invisible entre unas personas y otras y creyó en lo que ese hombre era y lo entendió sin palabras. Desde ese momento ella estuvo atenta a sus pasos y a sus dudas. Recibió, como un contenedor de basura que no tiene criterio ecológico, todo lo que él desprendía, siempre negativo, siempre malicioso: dolor, frustración, miedo, angustia, cobardía, soledad, escasez, enfermedad, angustia...A veces, en un gesto

Por qué hay que leer a Jane Austen (incluso y sobre todo los hombres)

Siete de cada diez lectores de Jane Austen son mujeres. Siete de cada diez lectores de novela son mujeres. La escritora alertó en las primeras páginas de "La abadía de Northanger" del desprecio que hacia el género "novela" tenían los críticos literarios. La crítica literaria ya se cubría de gloria en aquellos tiempos, según parece. Yo añado: siete de cada diez lectores de lo que sea (excepto periódicos deportivos) son mujeres.  Hay que leer a Jane Austen si quieres conocer los entresijos de la naturaleza humana . Cuando hablamos de naturaleza humana, lo hacemos de emociones, pensamientos, sentimientos y conductas. Olvídate del coaching (ese invento brutal por el cual supuestos magos nos convierten en oradores en un santiamén), olvídate del shopping (ya sabes, la terapia que deja hecha unos zorros tu tarjeta bancaria a base de recorrerte supuestas ofertas), olvídate de las redes sociales (y de esos "guapaaaaa" que te brindan tus "amigos"

Por qué no debiste leer "El Principito"

Tanto como denostamos a los libros de autoayuda y llevamos años y décadas leyendo uno de ellos, tomándolo como cierto y convirtiéndolo en nuestro evangelio. Los niños pequeños se suman a esta vorágine lectora y no digamos los adolescentes, para quien el pequeño príncipe planetario es el verdadero augur de la vida sobre la tierra. Los mayores, hastiados de sus enseñanzas, intentamos reflexionar sobre si alguna verdad existe en ellas y concluimos que nuestras mochilas actuales se deben a que el libro nos convirtió en sufridores, incapaces de luchar por lo que somos y queremos. He aquí, en la siguiente ilustración, dos elementos fundamentales de esta gigantesca operación de marketing sentimental: el niño riega la rosa, la rosa se hace grande y, por eso mismo, porque la rosa se ha hecho grande con su riego, porque le ha dedicado tiempo, el muchacho tiene que cargar toda la vida con la rosa. Lo mismo da que sea una rosa roja o blanca, simpática o ácida, buena o mala. Hay que cargar con

Jane Austen: una filosofía del escándalo

Comencé a leer a Jane Austen en un momento indeterminado de hace algunos años. El paso del tiempo se revela impreciso y no sabría decir cuántos. La costumbre de anotar las fechas en los libros que compro podría ayudarme pero el primero de ellos, una edición de quiosco de "Orgullo y prejuicio", no está ahora mismo a mano. Como Umbral, me van a permitir que no me levante a buscarlo. Sea cual sea el tiempo, el año, el día preciso, de esa lectura, fue un descubrimiento. La lectura de ese libro me puso en la pista de otras lecturas posteriores, no solamente de Austen sino de mujeres que escribían, de literatura anglosajona, de otro tipo de obras. Las que yo califico como de "novelas de la emoción". Es la poesía indudablemente el género en el que los sentimientos, pensamientos, ideas y conductas se convierten en emociones, en un trasiego casi psicológico que termina por ocultar los hechos y por salvaguardar el espíritu. Pero en las novelas de Jane Austen encontré

Más libros para el 2017

Javier Cercas, que obtuvo un éxito muy destacado con "Soldados de Salamina", éxito que luego no se refrendó con sus siguientes obras, publica de la mano de Random House "El monarca de las sombras" , en ese estilo histórico con aspectos novelados que ya ha manejado otras veces.  Por su parte, Virginie Despentes , en la misma editorial, lanzará "Vernon Subutex 2" y Philipp Meyer " El valle del óxido" , también con Random, en lo que promete ser un futuro best.  Sobre Freud habrá nuevos estudios y publicaciones, entre ellos el inédito "La hipnosis" que recoge los escritos sobre este tema que el psicoanalista dejó elaborados. Lo publicará Ariel.  Tusquets hace dos apuestas: la primera es la nueva novela de Luis Landero "La vida negociable" y la segunda una reflexión sobre el paso de los días, con título "El tiempo", escrita por Rüdiger Safranski.  El guatemalteco Eduardo Halfon vuelve con ot

"En Grand Central Station me senté y lloré" de Elizabeth Smart

¿Es posible enamorarse de alguien a quien no se ha visto nunca¿ ¿De alguien con quien nunca se ha hablado? ¿De alguien que no te ha dedicado ni una mirada? ¿Es posible enamorarse de alguien al leer un poema? ¿Es posible seguir amando a alguien a pesar de que sabes que no eres la única? A todas estas preguntas Elizabeth Smart  (Otawa, 1913- Londres, 1986), contestaría "sí". Es posible, diría. Es, no solo posible, sino cierto. Y por eso escribe este libro. Por eso este libro tiene sentido. Por eso y porque ella era una escritora, aunque no lo sabía, no solo una mujer enamorada. Las mujeres enamoradas lloran en cualquier lugar del tiempo y de las ciudades. Las escritoras, trasladan las lágrimas al papel y, al hacerlo, esas lágrimas ya no son suyas, pertenecen al lector que encontrará en ellas, seguro, algo de su propio dolor o de su propia dicha. Es así como la literatura se convierte en un espejo en el que mirarse y mostrarnos.  Su vida y el libro son la misma co

Libros para el 2017

(Ian McEwan. Hampshire, Reino Unido, 1948) Anunciar los libros que vamos a tener ocasión de ver publicados en 2017 es un clásico de este día de final de año. Resulta muy entretenido observar cómo algunos autores tienen ya preparado su libro de cada año y cómo se programan aniversarios y ediciones especiales. La selección que cada uno hace de estas esperas es tan variada como lectores hay. Así que esta que yo escribo aquí, en la primera entrada de este blog en 2017, es muy personal y elegida sin querer ser exhaustiva.  Ian McEwan publicará con Anagrama "Cáscara de nuez". Por su parte, Salamandra sacará un nuevo libro de Dennis Lehane, de título "Ese mundo desaparecido". Lo noir continuará en la obra de Benjamin Black "Las sombras de Quirke" de Alfaguara.  (John Banville-Benjamin Black, Wexford, Irlanda, 1945) Muy atractivo es el panorama de la publicación de libros de relatos. Desde hace unos años viene ocurriendo así y el cuento ha