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Un western para escuchar poesía

Siempre me ha parecido que el western es uno de los géneros más poéticos del cine. Esos paisajes áridos, las grandes extensiones, la soledad de los héroes, las cabalgadas indecisas, el miedo al fuego de las balas, los pueblos deshabitados, el abuso de los poderosos, el engaño a los sentidos, la valentía de ser uno y elevarse sobre los demás....Si repasamos la nómina de películas del oeste en las que un aire lírico recorre las escenas estoy segura de que hallaremos muchos títulos. 

Este es el caso de "La venganza de Jane". Aunque el título no se corresponde con la realidad porque Jane lo que hace es intentar sobrevivir. Quiera estar tranquila, alejarse de la maldad, pero no lo consigue. Su belleza, su orgullo, sus deseos de una vida digna, impiden que transija y la no transigencia es un pecado en ese terreno salvaje en el que todo está permitido a algunos. 

Natalie Portman es la protagonista. Su belleza compone imágenes preciosas, pero sin almíbar, más bien con la rotundidad de quien sabe que la vida es difícil y no hay otra que enfrentarse a ella. Luego está Joel Edgerton, el hombre que la ama, el soldado que viene de la guerra y se encuentra que ha perdido a la mujer que quiere y a la hija que nunca supo que existía. Noah Emmerich hace un papel difícil, escaso de movimiento, prácticamente convertido en un vencido, un hombre en la antesala de la muerte que, sin embargo, da vueltas a la acción y la condiciona. También él quiere a Jane, también él tiene una hija con ella. El cuarto protagonista, casi irreconocible en su aspecto físico, imponente, frío, duro, sin piedad, es Ewan McGregor, uno de los actores más interesantes del cine actual, capaz de levantarnos sentimientos de empatía y de odio. Si no fuera por sus ojos verdes, imposibles de ocultar, no hallaríamos en su personaje nade del McGregor anterior. 

Las circunstancias de una vida difícil, en un terreno vedado a la alegría, ponen a estos personajes en contacto, además de a otros secundarios casi todos cruzados de odio y de maldad. Las dos niñitas son pájaros perdidos en medio de una extensión de trigo sin segar. Ellas son la esperanza que, al final, cuando parezca que, por una vez, la vida ha vencido a la muerte, se sonrían y se abracen esperando que haya un tiempo y un lugar mejores. 

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