Ir al contenido principal

Cosas de mujeres (Artículo en The Cult)


(Liu Yifei. Chinesse Actress) 
Hay una lucha por la igualdad que está basada en medidas cosméticas, en lenguajes duplicados y en actitudes de cara a la galería. Hay otra que es más difícil de apreciar, porque se centra en esfuerzos individuales o de pequeños colectivos y consiste en no renunciar a nada por ser una mujer. Y hay una tercera, la más efectiva, que parte de un cambio estructural y legal y que se acompaña de una nueva mentalidad.
Se llama “cambiar el chip”. Ver las cosas desde otra óptica, nada mediática ni novelera, sino seria, rigurosa, continuada y sensata. Discutir el derecho a la igualdad entre hombres y mujeres a estas alturas de la civilización occidental (en el resto de civilizaciones el panorama pinta peor) es cosa innecesaria, baladí, fuera de tema.
Todos estamos de acuerdo en que no pueden existir diferencias en razón del sexo o el género, como llamarse quiera. Otra cosa distinta es sustanciar esto en la vida real, permitir que la existencia cotidiana haga posible que se haga efectiva.
Si una imagen vale más que mil palabras, cualquiera que plasme gráficamente los niveles más altos de dirección de cualquier importante empresa o institución nos ofrecerá la masculinización del poder en la forma más evidente posible. Esa foto es masculina. Incluso en profesiones tan “femeninas” como la docencia, el número de mujeres que ocupaban cargos de responsabilidad es manifiestamente menor de la que el peso de lo femenino tiene entre sus miembros.
En la vida política, aunque se han dado pasos, todavía estamos esperando a que haya una candidata al gobierno de España. Y, desde luego, no es figura usual en el resto de países. Vigdis Finnobogadottir, la finlandesa que se convirtió, al ser presidenta de Islandia, en la primera mujer elegida democráticamente para ese cargo, abrió un camino poco transitado.
Hablando de Islandia se ha establecido una interesante correlación entre el nivel de empleo femenino más alto del mundo (por encima del 80 %), o el número de cargos directivos femeninos (en torno al 40%) y la política de conciliación familiar que, desde 1974 y tras la huelga de mujeres finlandesas empezó a desarrollarse en este país.
Al fin, todo es cuestión de igualdad de oportunidades y de concienciación social. Pero es la vida cotidiana, la vida diaria, el ámbito en el que este tema alcanza aspectos que llaman la atención.
La primera cuestión a considerar es que las chicas de ahora son menos igualitarias que sus madres o sus abuelas. Se observa (y esto es constatable fácilmente por las personas que trabajan con estudiantes) una regresión en el papel de la mujer a la hora de situarse en pie de igualdad con el hombre, sobre todo en el aspecto que más lastra la ambición femenina: el emocional.
Es la carencia de una educación sentimental que excluya la dependencia con respecto al hombre la que sigue convirtiendo la vida de las chicas en una permanente contradicción. Se usa lenguaje coeducativo, obligatorio por ejemplo en la educación andaluza; se celebran efemérides; se incluyen en el currículum materias orientadas a fomentar la igualdad y temáticas transversales con el mismo objetivo, pero las muchachas, en una gran  proporción, continúan preguntándole a sus novios qué largo de falda se ponen y cualquier fracaso sentimental las destroza y las deja en la cuneta de sus aspiraciones.
Las emociones son el campo en el que la mujer pierde toda oportunidad de lucha, sobre todo porque subsisten clichés anticuados que hablan de “mujeres solas” cuando no tienen un hombre al lado, o que se refieren a la “ambición” de la mujer cuando en los hombres se habla de “emprendimiento”.
Las renuncias que las mujeres han de hacer, en su vida personal, para lograr que su vida profesional esté al nivel de sus objetivos y de su cualificación, son muchas y no han descendido en los últimos años. Más bien se mantienen sin que ese “techo de cristal” del que hablaban las feministas de mediados del siglo XX haya desaparecido. Tampoco los medios de comunicación, los mensajes publicitarios, ayudan a fomentar imágenes femeninas que no pasen por la belleza, el glamour o la lucha contra el envejecimiento.
En todas las profesiones, además, la mujer sufre el estrés añadido de tener que mantener un nivel físico que sobrepasa lo que la propia naturaleza decide con el paso del tiempo. Es decir, no es fácil ser mujer incluso hoy.   

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes