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"Kew Gardens y otros cuentos" de Virginia Woolf


Qué libro tan bonito...Tres cuentos de Virginia Woolf, bien traducidos por Magdalena Palmer y delicadamente ilustrados por Elena Ferrándiz. Sólo hay que ver la portada para darse cuenta de que Nórdica Libros ha hecho una edición cuidadosa de estos tres relatos que tienen el aire inconfundible de su autora: esa mezcla de misterio, fantasmagoría, sueño, imaginación y detallismo cotidiano. 

El primer cuento es "Kew Gardens", una historia de sensaciones, imágenes y observaciones sensibles tomadas del Jardín Botánico de Londres. El segundo es "Una casa encantada", lleno de fantasmas. El último "La marca en la pared", que le sirve para volver a sus recuerdos personales. 

Virginia Woolf (Londres, 1882- Lewes, Sussex, 1941), es una escritora especial, atrayente, singular. Su pertenencia al Grupo de Bloomsbury le ha dado un perfil de diletancia que quizá haya excedido lo que, en realidad, era. Una persona atormentada por dudas y por situaciones que quería desmenuzar y que aparecen en su obra a modo de retazos autobiográficos. "La señora Dalloway", "Las olas", "Al faro", "Orlando", sus obras principales, tienen todas ellas algún detalle que nos remite a su vida. Mucho más se aprecia en la primera novela que publicó, "Fin de viaje" de 1915, cuyo corolario ella asumía contumazmente: El amor es un hallazgo indescifrable. 

Su vida junto a Leonard Woolf, su marido, con el que se casó en 1912, fue feliz, a pesar de que estuvo salpicada de relaciones con otras personas, entre ellas algunas mujeres. Ambos fundaron en 1917 la editorial Hogarth y compartieron aficiones y vida profesional. Una razonable estabilidad que ella reconoció antes de suicidarse, en 1941, adentrándose en el río Ouse con los bolsillos del abrigo lleno de piedras. 

En 2015 Taurus publicó una biografía muy completa a cargo de la argentina Irene Chirriar Baner: "Virginia Woolf. La vida por escrito". Para mí "Una habitación propia" fue un libro revelador. Me hizo entender algunas cuestiones que, hasta ese momento, andaban revoloteando por mi cabeza pero que no era capaz de asentar en forma de pensamiento claro y nítido. Una habitación propia para que responda a lo que somos y a lo que queremos ser, un lugar "donde poder tocar música, leer, meditar, desafiar al mundo, habitación que podía convertir en fortaleza y santuario". 

Comentarios

Ana Blasfuemia ha dicho que…
Buahhhh... tengo los Relatos completos de Woolf, que, por supuesto, incluyen los tres que ahora ha sacado Nordica. Y sus ediciones son tan tentadoras, con las ilustraciones y demás... que me dan ganas de duplicarlos.

Un abrazo
Caty León ha dicho que…
Sí, yo también suelo tener ediciones diferentes del mismo libro. Incluso más de una. Saludos

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