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Mostrando entradas de febrero, 2015

Trilogía de Edna O´Brien

Este libro cierra la trilogía escrita por Edna O´Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1932) y que tiene en "Las chicas de campo" y "La chica de ojos verdes", sus otras dos obras.  He comentado aquí ya la fascinación que me produce la lectura de O´Brien. Su descubrimiento me hizo entenderme a mí misma y mi propio interés por escribir sobre las mujeres y lo cotidiano. Una visión demorada, tranquila, pero certera es la que ella realiza en estos libros, escritos, respectivamente, en 1960 y 1964. Pero su vigencia no se ha perdido con el paso del tiempo, antes al contrario, sirven de explicación, de elemento aclaratorio de esa forma de vida femenina que me importa y me preocupa.  Kate y Baba son ahora dos mujeres casadas y viven en Londres. Se conocen desde siempre, desde muy niñas. Han compartido avatares de la vida, sentimientos, dificultades, carencias, luchas. Ahora ha pasado el tiempo. Kate ha sido madre. Su marido es el amor de su vida. El de Baba, un tipo que le

"Adiós a Berlín" de Christopher Isherwood

Uno de los personajes de este libro, la jovencita inglesa de clase alta llamada Sally Bowles, inspiró el personaje de Liza Minelli en la famosa película Cabaret.  Este libro, Adiós a Berlín , es "una crónica reveladora y emotiva del Berlín de la República de Weimar, decadente y atractivo, sobre el que se cierne la creciente brutalidad del nazismo"  Resulta estremecedor pensar en la ingenuidad humana. Vivimos la vida inmersos en una burbuja que a veces no estalla, pero que, cuando lo hace, nos cubre hasta los ojos de un agua turbia y fina, imposible de limpiar una vez que nos ha ensuciado. En los años históricos en los que el nazismo comenzaba a despuntar en Alemania, se escribieron alegres páginas de bailes, cafés cantantes y películas animosas, todas ellas perfectamente ajenas a la podredumbre que iba anegando los cimientos de la sociedad alemana y que, por fuerza, tenía que ir carcomiendo al resto de Europa.  La pavorosa indiferencia con la que los intelectu

Lo que no existe

Una mano te aprisiona el corazón y lo convierte en un órgano helado. Una sensación de frío te recorre el cuerpo y la angustia aparece, te sube por el estómago, se aposenta en tu cuello, te abrasa. El calor se mezcla con el frío y tú no sabes dónde mirar, en qué sitio colocar tu mirada. Entonces, las lágrimas acuden, ellas te encuentran desarmada, sin recursos, no tienes nada más que este dolor agudo, esta extraña sensación de vacío, este hueco en tu alma. Estás sola.  Puede ser cualquier cosa, ya lo sabes. Pero más que nada, la evidencia de una soledad que no has buscado, que te ha traído la vida. Una soledad escrita con el miedo, con la enfermedad, con la ausencia. Ausencia en todo veo, repites. Las palabras del poeta que te acompañó de joven se reproducen en tu cabeza y ellas dictan el sonido que ahora mismo es toda tu vida. Ausencia, en todo, ausencia.  Estás sola. Irremediablemente. Sola. No hay nada que pueda aliviar tu soledad. Y nunca llegará nada que avive la ola d