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Tarde de Navidad y música de cine

Aunque no quieras pensarlo sabes que esa idea está ahí. La idea de la soledad. La idea de que todo seguirá siendo, en el mejor de los casos, como ahora. Soledad, silencio, libros, internet y música de películas. En la película el chico vuelve y se queda con la chica, pero es también un final provisional, aunque ahora se abracen y él la bese como un chico malo. Porque en la tercera él morirá. Le estallará una mina anti persona y ella se quedará sola. Como todo es ficción alguien aparecerá por ahí. Pero en la vida real lo que tenemos es esto. Un blog en el que escribir y que no leerá casi nadie. Una mantita verde que te arropa mientras ves la película e intentas disimular una lágrima. La soledad de quien ha perdido una parte muy importante de su vida, precisamente la persona que te encontraba tan bonita, que decía que eras maravillosa, extraordinaria...La soledad de quien sabe con certeza que nada volverá a ser como antes, que una cierta forma de vida ya se ha perdido para siempre. 

No quieres pensarlo pero lo sabes. Aunque la música incite al amor, aunque los personajes se la película sonrían y se besen. Aunque estés cálidamente rodeada de libros y de objetos que te resultan familiares, que te recuerdan el trazo de tu vida. Todo eso es verdad, pero también lo es que el tiempo pasa y las cosas se escriben a partir del dolor, que los recuerdos están ahí, imborrables y que nunca, nunca, habrá otro amanecer en compañía. Porque las cosas son así y no hay forma de que cambien. Nunca. No quieres pensarlo, en efecto, pero lo sabes con certeza. Esto es lo que hay, lo que soy, lo que tengo. 

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