Ir al contenido principal

"Escritos políticos" de Thomas Jefferson

Esta es una recomendación de lectura que puede sorprenderos pero que os gustará si vuestros intereses están en entender el mundo en que vivimos. Porque todo lo que se escribe y sirve para reflexionar sobre el pasado es una forma de arrojar luz al presente. Y nos hace mucha faltita esa luz, como diríamos en Cádiz. El libro se llama "Escritos políticos" y lo escribe nada menos que Thomas Jefferson, quien fue un personaje de importancia cenital en la conformación de ese país que hoy conocemos como EEUU. Jefferson (1743-1826) fue un político, abogado y arquitecto que había nacido en una familia de plantadores poco acomodados de Virginia. En sus cincuenta años de vida activa, fue representante del estado de Virginia en la convención de 1776, cuando se redactó la Declaración de Independencia. También fue gobernador de Virginia, coordinador de la comisión de reforma legal de este estado, embajador en París, ministro y vicepresidente y, por fin, a partir de 1800, tercer presidente de los EEUU. 

La figura histórica de Jefferson es, pues, enormemente atractiva, llena de posibilidades y aristas. Tenemos la suerte de que sus escritos fueron parte de su actividad, por lo que, junto a sus cartas, que también se reproducen en el libro, nos dan idea cabal de su pensamiento y de cómo era el panorama que tuvo ocasión de vivir en esos años convulsos pero tan interesantes de la conformación del país. Por eso podemos afirmar que Jefferson es una figura de referencia en el establecimiento de una versión propia de EEUU en lo que se refiere a la cultura política de la modernidad. En tiempos como los que vivimos, en los que la intelectualidad está ocupada por charlatanes televisivos o divulgadores de ocasión, no es poca cosa encontrarse la verdadera dimensión de la política, el que consiste en constituirse como un servicio público que sirva para mejorar la sociedad. 

En este libro, Jefferson aborda muchísimas cuestiones. Algunas de ellas las trata con una dosis de humor que hace muy elegante y ligera la lectura del libro. También relata anécdotas, que sirven para explicar el mundo en el que se movía, las concepciones sobre las cosas, la mirada hacia Europa de aquellos hombres y otras cuestiones de la vida cotidiana. Lo más interesante para nosotros pueden ser algunos capítulos que avanzan ideas sobre el racismo, los sistemas de beneficiencia que anteceden las estructuras de ayuda social que hoy conocemos o los planes educativos para el pueblo en Virginia, que fueron una de sus preocupaciones. Importantísimo conocer lo que vivió y lo que opinó de primera mano, a través de sus propios escritos. Como historiadora de formación que soy siempre digo que lo que no se escribe no sirve para el conocimiento, no pasa a la posteridad, no existe, en suma. El hecho de que Jefferson recogiera por escrito su actividad política, es más, que esos escritos fueran el eje explicativo de la misma, no solamente denota que conocía con claridad y exactitud su objetivo, sus metas, sino también que anticipó la necesidad de que se estudiara y entendiera, de una manera contextualizada y real, todo aquello que le tocó vivir y que forma parte de la historia. 

Por si queréis este verano leer este magnífico libro, os comento que lo publica la editorial Tecnos, en su colección Clásicos del Pensamiento. Su título completo es "Thomas Jefferson. Escritos políticos. Declaración de independencia, Autobiografía, Epistolario...". La edición y el estudio preliminar son de Jaime de Salas y la traducción de Antonio Escohotado y Manuel Sáenz de Heredia. 

Que lo disfrutéis. Esta reseña la he realizado con la colaboración del entusiasta lector y buceador de libros, Antonio Mesa León, mi hijo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes