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La casa del espíritu dorado

La editorial Siruela (Nuevos tiempos), en su colección Policíaca, tiene muchos e interesantes títulos, de algunos de los cuales hemos hablado en este blog. Por ejemplo, este que tengo en mis manos: La casa del espíritu dorado escrito por Diane Wei Liang, subtitulado como El tercer caso de la detective Mei Wang y traducido al castellano por Lola Díez.

Dice así la contraportada del libro: "A sus 33 años, soltera y económicamente independiente, la detective Mei Wang se mueve en un Pekín donde la desigualdad entre pobres y ricos aumenta cada día y donde todos rivalizan por el poder o el dinero. Un Pelín post olímpico, ajetreado, ruidoso, muy rico y corrupto en el que Mei conoce por casualidad a un joven abogado que le encarga la investigación de un caso para una empresa que fabrica píldoras capaces de curar los corazones rotos: los dueños han contratado sus servicios para que se investigue qué está pasando con su dinero...Mientras, un inspector procedente de un departamento del gobierno se presenta en su despacho con la orden de cerrarle la agencia de detectives"


La autora, nacida en Pekín en 1966, forma parte de esa pléyade de mujeres que han escrito su destino de forma diferente a cómo venía marcado por su origen. Pasó su infancia con sus padres en un campo de trabajo en una remota región de China. Pero luego estuvo en la universidad, coincidiendo con esos momentos de fervor democrático y de lucha por el cambio que dieron lugar a los acontecimientos de la plaza de Tian`anmen. Se doctoró en Administración de Empresas en una universidad de EEUU e impartió clases de esa especialidad, tnato en EEUU como en el Reino Unido. Su serie de novelas policíacas teniendo como figura central a la detective Mei Wang ha obtenido un gran éxito. La editorial Siruela ha publicado, además de la que os presento, otras dos: El ojo de jade y Mariposas para los muertos.



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"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes