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El séptimo Alatriste cruza el puente

La serie Alatriste de Arturo Pérez-Reverte, académico de la Lengua y articulista de prensa, además de reportero de guerra y escritor, puede servir para ayudarnos a dar a conocer el Siglo de Oro a nuestros alumnos. Pero, sobre todo, nos sumerje en la literatura de aventuras, un género inmortal, que tiene muchos seguidores. No puede considerarse obra menor, desde el punto de vista de su utilidad didáctica, aquella que, partiendo de la literatura y de la recreación de los ambientes, es capaz de dar a los alumnos un retrato del telón de fondo histórico de forma más eficaz y cercana. Uno de mis profesores de la carrera me decía siempre que leyendo "Bomarzo" podía llegar a conocer el Renacimiento mucho mejor que con cien tratados. Y yo añado, y así lo he hecho llegar a mis alumnos de Historia del Arte, que lo mismo puede decirse de la lectura de "Mi vida" de Benvenuto Cellini.
Después de "El asedio" que recrea el sitio de Cádiz de forma libre y literaria, de igual forma que Manuel Moreno Alonso lo hace en un ensayo que ya dimos a conocer en este blog, vuelve el autor por sus fueros y aparece este "El puente de los asesinos" ambientado en Italia, el país en el que los personajes de Pérez-Reverte se encuentran más cómodos. Aquí aparecen Nápoles y Venecia, la cara y la cruz de los paisajes que forman el marco de la ambientación del libro. El autor continúa en esta obra su lento trabajo de recuperación de palabras que, si no aparecieran en los Alatriste, se hubieran perdido u olvidado. Es el lenguaje de los corsarios, la navegación, la iglesia, los lupanares, las tabernas, los ejércitos, las ciudades de entonces... Y, aunque cada vez que leamos Alatriste nos imaginamos en sus páginas el rostro y la figura de Viggo Mortensen (lo que no es nada desdeñable), inseparable ya del personaje, no está de más seguir buceando en este mundo espectacular y épico.

"El puente de los asesinos" está ya en nuestra biblioteca y espera a sus lectores.

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