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Afán de permanencia

Teresa me trae este libro, titulado así, como la entrada de este blog. Su autor, Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963), es alguien de quien ya hemos hablado con ocasión de comentar sus libros sobre Cernuda (una biografía en dos tomos, absolutamente recomendable). El libro pertenece a la Colección Álogos que está dedicada, curiosamente, a acercar "a los lectores una cuidada selección de entradas de los blogs más relevantes del momento". Esta Colección forma parte de Ediciones de La Isla de Siltolá.

Es verdad que el mundo de los blogs, al que se define en la contraportada de este libro como un "casi género literario", tiene ahora mismo una gran pujanza. Como en todo, hay de todo. Algunos blogs son verdaderas maravillas, como podemos apreciar en algunos de los que aparecen enlazados en Biblionéstor. He aprendido que un "álogo" es un comentario a una entrada de blog. Según se explica aquí la primera vez que se usó este término fue en la entrada publicada el día 19 de marzo de 2009 en el blog "La vida al filo de la espada".


Las entradas que componen el libro aparecieron entre 2008 y 2010 en el blog "Fuego con nieve". Este título me resulta sugerente: una colección inédita de mis poemas se llama "El fuego oculto" y otra "Paréntesis de nieve". Unir el fuego con la nieve es lo que hace Rivero Taravillo en su blog que ahora se escribe y se lee en papel impreso, como si fuera un cante de ida y vuelta. De todas las entradas que se recogen aquí me quedo con una en la que habla de los maestros, de sus abuelos maestros y de su padre que fue maestro de los maestros de la Escuela Normal. La educación gira y gira por entre las palabras del libro, apareciéndose de vez en cuando y asomando la cabeza con sus problemas a cuestas. También, nombres conocidos, lugares y situaciones, porque se trata de entradas muy puestas en el día a día.

En fin, he leído el libro de un tirón y os lo recomiendo.

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emprend

Hombres solos, hombres solitarios

Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así porque siendo tú la ciencia no me has comprendido a mí. (Soleares. Juanito Mojama) ✿✿ En los tiempos del Oeste americano, que tanta literatura ha creado y, sobre todo, tanto cine, los hombres cargaban sobre sus hombres el peso de la valentía. Ser cobarde era un oprobio. Ningún cobarde podía sacar adelante a su familia, ni mantener sus tierras, ni vivir con dignidad. Pareciera que la valentía era la moneda de curso legal. Y, sin embargo, el cine nos cuenta que los valientes o los dignos eran la excepción. Más bien hombres solos, a veces también solitarios, que, llegada la hora de la verdad, se encontraban en la más estricta y descarnada soledad. Los guionistas de los westerns eran, como se ve, grandes conocedores de la naturaleza humana, bastante más que la propia señorita Marple que decía siempre, comparando a la gente que conocía con la de su pueblo natal Saint Mary Mead, que "es la misma en todas partes