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Una sencilla canción de amor

"Los enamoramientos" es el último libro publicado de Javier Marías. Confieso que Marías, hasta ahora, no me había convencido porque, aunque reconozco su extraordinario dominio del lenguaje, su punto de vista personal en lo que narra, no he sido capaz de entrar en su universo literario, a pesar de mis intentos (y también de los suyos, ya que, supongo, cualquier escritor quiere captar a los lectores de múltiples formas). Pero a veces, algunas circunstancias hace que uno se acerque a un determinado autor y a una obra concreta. Esto es lo que me ha ocurrido con "Los enamoramientos". Para empezar, no me gusta el título. Mejor sería, por ejemplo, "Los amores". Pero es que no son lo mismo, hay una sutil diferencia que en Marías se agranda, como todo lo sutil. Dentro de esas circunstancias está también que estos días he consultado su biografía. La biografía de Javier Marías es interesantísima, muy reveladora, cruzada de nombres literarios. Este año de 2011 cumple sesenta años y está en plena madurez. Por eso, quizá, merece la pena leer este libro, del que he podido conocer su primer capítulo en una de esas descargas promocionales que se hacen en los periódicos y en los suplementos culturales.

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(Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras, 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras (The Help, 2011, de Tate Taylor) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de criadas

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